Pintura y poesía

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martes, 21 de enero de 2020

Hans Magnus Enzensberger. Charles Darwin (1809-1882).


¡Feliz cumpleaños, Pancho!

Charles Darwin
Caricatura
Tullio Pericoli (Italia, 1936)

El hombre que nunca quería.
Sentía mareos de pisar la Tierra.
“Genial”, “innovador”, “apabullante”, “un titán”:
él no quería. Desde un principio
se resistió por todos los medios.
Náuseas, migrañas, hipocondrias.

La escuela, simplemente en blanco.
Disimula, afecta mediocridad, pereza.
Los estudios: insoportables, pesados, repulsivos,
tiempo en vano. No comprende las matemáticas,
no retiene los clásicos, como un cerdo ignorante
en Historia, Política y Filosofía moral.

Se supone que va a ser médico:
no puede ver sangre.
Lo quieren meter a cura:
no sabe latín.
Un negado. De todo se desentiende,
vacila, elude consecuencias,
le faltan codos y coraje.

El matrimonio: un despilfarro de tiempo.
Los hijos: preferibles a un perro.
Rehúye las diversiones:
son lo peor, lo más horrible.

Y su famosa vuelta al mundo: casi a contracorazón,
casi por error. Yace a bordo
sobre la mesa de mapas horas enteras.
Vértigo, inapetencia,
reúne pruebas, datos, muestras.
Las convicciones se las guarda.
Un buen día lee a Malthus
(por pasar el rato): palpitaciones,
escalofríos, y en el cerebro
una tormenta eléctrica. No hay más
escapatoria. De ahí a la evolución:

nace El origen de las especies, se desarrolla
“de manera natural”, irrefrenable,
una especie nueva de ideas, todo un proceso
de trituración del triturador, continuo,
lento, tenaz, despiadado.

Transige, contrae matrimonio,
se retira a un pueblo sosegado,
elude viajes, visitas, riesgos:
se jubila con treinta y tres años.

Mi mente parece que se ha mutado
en una especie de máquina que tritura datos
y los transforma en leyes generales.

Siete años la Estructura y distribución de los corales.
Veintiuno, los Hábitos y movimientos
de las plantas trepadoras y similares.
Ocho más para los Percebes y demás cirrípedos
(dos tomos los vivientes, dos más los fósiles).

La piel genera un duro cascarón
que protege al ser igual que una armadura.
Por lo que hace al resto de mi vida,
no tengo nada más que reseñar,
fuera de la publicación de mis libros.

Programa diario: máximo cuatro horas
de trabajo, y visita luego al plantío.
Larga siesta, envuelto en la bufanda,
sobre el sofá. Cambiarse. Cena y velada:
alguien toca una sonata al piano.

Va pronto a la cama. No puede dormir:
Pasaba malas noches generalmente.
Yacía con los ojos abiertos o se sentaba.

(A cien leguas de allí—en línea recta—
otro inválido, de mala gana y sin reposo*
trabaja en pro de la subversión: dolencias
de hígado, náuseas, forunculosis, lacio
como una mosca, sin sueño, martirizado
por la exorbitante deyección de sangre.
Soy una máquina condenada a deglutir
libros y más libros, para más tarde
deponerlos como abono
en el estercolero de la Historia.)

El pobre diablo –comenta su jardinero—
no da golpe, y se pasa los minutos
mirando pasmado un girasol.
Si tuviera algo que hacer
no le iría tan mal.

Atrofia dolorosa, una sensación
de estar del todo marchito
menos para la ciencia,
y es peor aún:
a ratos llego a odiarla.

No quiere, nunca quiso, y sin embargo
inmola su vida entera a “la Naturaleza”,
y todo su vil despilfarro, sus burdas chapuzas,
su asquerosa crueldad: de forma metódica
como un contador, como una lombriz.

La formación de tierra vegetal
por obra y acción de las lombrices.
Un examen de los hábitos de éstas.
Su importancia en la Historia de la Tierra
es insospechable. Su musculoso estómago
tritura la tierra. Así hacen humus a toneladas
de forma tenaz y silenciosa.

de Mausoleo. 37 baladas de la historia del progreso (1979). 

Hans Magnus Enzensberger (Alemania, 1929).

viernes, 17 de enero de 2020

Friedrich von Schiller. An die Freude (Oda a la Alegría) Extracto ocupado por Beetoven para la Novena Sinfonía en Re menor, Opus 125.

Friedrich von Schiller y Ludwig van Beethoven
Retratos realizados por Friedrich Georg Weitsch  y Friedrich August von Klöber, respectivamente.

Freude, schöner Götterfunken
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum.
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.
¡Alegría, hermoso destello de los dioses,
hija del Elíseo!
Ebrios de entusiasmo entramos,
diosa celestial, en tu santuario.
Tu hechizo une de nuevo
lo que la acerba costumbre había separado;
todos los hombres vuelven a ser hermanos
allí donde tu suave ala se posa.
Wem der große Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein;
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seinen Jubel ein!
Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!
Aquel a que la suerte ha concedido
una amistad verdadera,
quien haya conquistado a una hermosa mujer,
¡una su júbilo al nuestro!
Aún aquel que pueda llamar suya
siquiera a un alma sobre la tierra.
Más quien ni siquiera esto haya logrado,
¡que se aleje llorando de esta hermandad!
Freude trinken alle Wesen
An den Brüsten der Natur;
Alle Guten, alle Bösen
Folgen ihrer Rosenspur.
Küße gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprüft im Tod;
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott.
Vor Gott!
Todos beben de alegría
en el seno de la Naturaleza.
Los buenos, los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio besos y vino,
y un amigo fiel hasta la muerte;
lujuria por la vida le fue concedida al gusano
y al querubín la contemplación de Dios.
¡Ante Dios!
Froh, wie seine Sonnen fliegen
Durch des Himmels prächt'gen Plan,
Laufet, Brüder, eure Bahn,
Freudig, wie ein Held zum Siegen.
Gozosos como vuelan sus soles
a través del formidable espacio celeste,
corred así, hermanos, por vuestro camino alegres
como el héroe hacia la victoria.
Seid umschlungen, Millionen!
Diesen Kuß der ganzen Welt!
Brüder, über'm Sternenzelt
Muss ein lieber Vater wohnen.
Ihr stürzt nieder, Millionen?
Ahnest du den Schöpfer, Welt?
Such' ihn über'm Sternenzelt!
Über Sternen muss er wohnen.
¡Abrazaos millones de criaturas!
¡Que un beso una al mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
debe habitar un Padre amoroso.
¿Os postráis, millones de criaturas?
¿No presientes, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo más arriba de la bóveda celeste
¡Sobre las estrellas ha de habitar!

Friedrich von Schiller (Alemania, 1759 – 1805).

Cuarto movimiento "Coral" de la sinfonía Nº 9, Opus 125 de Ludwig van Beethoven
Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Herbert von Karajan.

viernes, 4 de agosto de 2017

Herman Hesse. Bücher (Libros).

Hombre leyendo a la luz de la lámpara (1814)
 Georg Friedrich Kersting (Alemania, 1785 – 1847)
Óleo sobre lienzo
Colección Oskar Reinhardt, Winterthur, Suiza.

Alle Bücher dieser Welt
Bringen dir kein Glück,
Doch sie weisen dich geheim
In dich selbst zurück.

Dort ist alles, was du brauchst,
Sonne, Stern und Mond,
Denn das Licht, danach du frugst,
In dir selber wohnt.

Weisheit, die du lang gesucht
In den Bücherein,
Leuchtet jetzt aus jedem Blatt –
Denn nun ist sie dein.


Ninguno de los libros de este mundo
te dará la felicidad,
aunque ellos te muestran clandestinamente
el camino de regreso a ti.

Allí está todo cuanto precisas,
el sol, las estrellas y la luna,
pues la luz tras la que vas
en ti mismo habita.

La sabiduría que largamente buscaste
en las bibliotecas
luce ahora en cada página,
ahora es tuya.

Abril de 1918.

Traducción: Carlos Javier González Serrano.


Hermann Hesse (Alemania, 1877 – 1962).

miércoles, 28 de junio de 2017

Friedrich Wilhelm Nietzsche. Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.

Nietzsche y Lou Andreas-Salomé
Julián Grau Santos (España, 1937)

Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de
que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma. Nunca
he conocido a una persona más pobre que tu:

Ignorante pero con mucho ingenio
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia
Sincera y justa en minucias, por tozudez en general

En una escala mayor, en la actitud total hacia la vida:
Insincera
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…

En particular:
Nada fiable
De mal comportamiento
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles
Fuerte voluntad pero no un gran objeto
Sin diligencia ni pureza
Sensualidad cruelmente desplazada
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios
Con necesidad de expansión
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo

F.N.

Friedrich Wilhelm Nietzsche (Alemania, 1844 - 1900).

miércoles, 17 de febrero de 2016

Bertolt Brecht. La canción del no y el sí.

Amor
Gustav Klimt
Óleo sobre lienzo
Museo de Historia del Arte, Viena, Austria.

Der Song vom Nein und Ja

1

Einst glaubte ich, als ich noch unschuldig war,
und das war ich einst grad so wie du,
vielleicht kommt auch zu mir einmal einer,
und dann muß ich wissen, was ich tu.

Und wenn er Geld hat,
und wenn er nett ist,
und sein Kragen ist auch werktags rein,
und wenn er weiß, was sich bei einer Dame schickt,
dann sage, dann sage, dann sage ich ihm 'Nein'.

Da behält man seinen Kopf oben,
und man bleibt ganz allgemein.
Sicher scheint der Mond die ganze Nacht,
sicher wird das Boot am Ufer losgemacht,
ja, aber weiter kann nichts sein.
Ja, da kann man sich doch nicht nur hinlegen,
ja, da muß man kalt und herzlos sein.
Ja, da könnte so viel geschehen,
ach, da gibt's überhaupt nur: Nein.


2

Der erste, der kam, war ein Mann aus Kent,
der war, wie ein Mann sein soll.
Der zweite hatte drei Schiffe im Hafen,
und der dritte war nach mir toll.

Und als sie Geld hatten,
und als sie nett waren,
und ihr Kragen war auch werktags rein,
und als sie wußten, was sich bei einer Dame schickt,
da sagte, da sagte, da sagte ich ihnen 'Nein'.

Da behielt ich meinen Kopf oben,
und ich blieb ganz allgemein.
Sicher schien der Mond die ganze Nacht,
sicher ward das Boot am Ufer losgemacht,
ja, aber weiter konnte nichts sein.
Ja, da kann man sich doch nicht nur hinlegen,
ja, da mußt' ich kalt und herzlos sein.
Ja, da könnte doch viel geschehen,
aber da gibt's überhaupt nur: Nein.

3

Jedoch eines Tages, und der Tag war blau,
kam einer, der mich nicht bat,
und er hängte seinen Hut an den Nagel in meiner Kammer,
und ich wußte nicht was ich tat.

Und als er kein Geld hatte,
und als er nicht nett war,
und sein Kragen war auch am Sonntag nicht rein,
und als er nicht wußte, was sich bei einer Dame schickt,
zu ihm sagte, zu ihm sagte, zu ihm sagte ich nicht 'Nein'.

Da behielt ich meinen Kopf nicht oben,
und ich blieb nicht allgemein.
Ach, es schien der Mond die ganze Nacht,
und es ward das Boot am Ufer festgemacht,
und es konnte gar nicht anders sein!
Ja, da muß man sich doch einfach hinlegen,
ja, da kann man doch nicht kalt und herzlos sein.
Ach, da mußte soviel geschehen,
ja da gab's überhaupt kein Nein.

(der Die Dreigroschenoper)


La canción del no y el sí

1

Hubo un tiempo en que creía, cuando aún era inocente,
y lo fui hace tiempo igual que tú:
quizás también me llegue uno a mí
y entonces tengo que saber qué hacer.

Y si tiene dinero
y si es amable
y su cuello está limpio también entre semana
y si sabe lo que le corresponde a una señora
entonces diré «No».

Hay que mantener la cabeza bien alta
y quedarse como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder,
ay, la única respuesta posible: No.

2

El primero que vino fue un hombre de Kent
que era como un hombre debe ser.
El segundo tenía tres barcos en el puerto
y el tercero estaba loco por mí.

Y al tener dinero
y al ser amables
y al llevar los cuellos limpios incluso entre semana
y al saber lo que le corresponde a una señora,
les dije a todos: «No».

Mantuve la cabeza bien alta
y me quedé como si no pasara nada.
Seguro que la luna brilló toda la noche,
seguro que la barca se desató de la orilla,
pero nada más pudo suceder.
Sí, no puede una tumbarse simplemente,
sí, hay que ser fría y sin corazón.
Sí, tantas cosas podrían suceder,
ay, la única respuesta posible: No.

3

Sin embargo un buen día, y era un día azul,
llegó uno que no me rogó
y colgó su sombrero en un clavo en mi cuarto
y yo ya no sabía lo que hacía.

Y aunque no tenía dinero
y aunque no era amable
ni su cuello estaba limpio ni siquiera el domingo
ni sabía lo que le corresponde a una señora,
a él no le dije «No».

No mantuve la cabeza bien alta
y no me quedé como si no pasara nada.
Ay, la luna brilló toda la noche,
y la barca permaneció amarrada a la orilla,
¡y no pudo ser de otra forma!
Sí, no hay más que tumbarse simplemente,
sí, no puede una permanecer fría ni carecer de corazón.
Ay, tuvieron que pasar tantas cosas,
sí, no pudo haber ningún No.

(de La ópera de los tres centavos)

Versión de Jesús Munárriz y Jenaro Talens

Bertolt Brecht (Alemania, 1898 – 1956)