¡Feliz cumpleaños, don Nica!
Pintura rupestre en Tassili, Argelia.
Yo soy
el Individuo.
Primero viví en
una roca
(Allí grabé
algunas figuras).
Luego busqué un
lugar más apropiado.
Yo soy el
Individuo.
Primero tuve
que procurarme alimentos,
Buscar peces,
pájaros, buscar leña,
(Ya me
preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una
fogata,
Leña, leña,
dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña
para hacer una fogata,
Yo soy el
Individuo.
Al mismo tiempo
me pregunté,
Fui a un abismo
lleno de aire;
Me respondió
una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté
de cambiarme a otra roca,
Allí también
grabé figuras,
Grabé un río,
búfalos,
Grabé una
serpiente
Yo soy el
Individuo.
Pero no. Me
aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me
molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el
Individuo.
Bajé a un valle
regado por un río,
Allí encontré
lo que necesitaba,
Encontré un
pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el
Individuo.
Vi que allí se
hacían algunas cosas,
Figuras
grababan en las rocas,
Hacían fuego,
¡también hacían fuego!
Yo soy el
Individuo.
Me preguntaron
que de dónde venía.
Contesté que
sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que
no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces
un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a
trabajar con ella,
Empecé a
pulirla,
De ella hice
una parte de mi propia vida.
Pero esto es
demasiado largo.
Corté unos
árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba
diferentes cosas,
(Yo soy el
Individuo).
Hasta que me
empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades
aburren,
Los truenos,
los relámpagos,
Yo soy el
Individuo.
Bien. Me puse a
pensar un poco,
Preguntas
estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos
problemas.
Entonces empecé
a vagar por unos bosques.
Llegué a un
árbol y a otro árbol;
Llegué a una
fuente,
A una fosa en
que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo,
dije entonces,
¿Habéis visto
por aquí una tribu,
Un pueblo
salvaje que hace fuego?
De este modo me
desplacé hacia el oeste
Acompañado por
otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay
que creer, me decían,
Yo soy el
Individuo.
Formas veía en
la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía
nubes, veía relámpagos,
A todo esto
habían pasado ya varios días,
Yo me sentía
morir;
Inventé unas
máquinas,
Construí
relojes,
Armas,
vehículos,
Yo soy el
Individuo.
Apenas tenía
tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía
tiempo para sembrar,
Yo soy el
Individuo.
Años más tarde
concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las
fronteras
y permanecí
fijo en una especie de nicho,
En una barca
que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el
Individuo.
Luego vinieron
unas sequías,
Vinieron unas
guerras,
Tipos de color
entraron al valle,
Pero yo debía
seguir adelante,
Debía producir.
Produje
ciencia, verdades inmutables,
Produje
tanagras,
Di a luz libros
de miles de páginas,
Se me hinchó la
cara,
Construí un
fonógrafo,
La máquina de
coser,
Empezaron a
aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el
Individuo.
Alguien
segregaba planetas,
¡Árboles
segregaba!
Pero yo
segregaba herramientas,
Muebles, útiles
de escritorio,
Yo soy el
Individuo.
Se construyeron
también ciudades,
Rutas
Instituciones
religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha,
buscaban felicidad,
Yo soy el
Individuo.
Después me
dediqué mejor a viajar,
A practicar, a
practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el
Individuo.
Miré por una
cerradura,
Sí, miré, qué
digo, miré,
Para salir de
la duda miré,
Detrás de unas
cortinas,
Yo soy el
Individuo.
Bien.
Mejor es tal
vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que
me sirvió de hogar,
Y empiece a
grabar de nuevo,
De atrás para
adelante grabar
El mundo al
revés.
Pero no: la
vida no tiene sentido.
Nicanor Parra (Chile, 1914).