Pintura y poesía

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domingo, 12 de noviembre de 2017

Omar Khayyam. Cuando hayamos partido sin dejar ningún rastro.

Vino y música
Miniatura de Maqamat de Al-Hariri de Basora (El Cairo, 1334?)
Colección de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Austria, Viena.


1. Cuando hayamos partido sin dejar ningún rastro
el sol no cambiará sus leyes ni sus ciclos;
ya vivió sin nosotros innumerables siglos
y no para deleitarnos luce su ardiente astro.

2. Mulá: no reces por mí. Dios da su don
sin que se lo pidan, y el velo de perdón
y su misericordia, inmensos como el mar,
cubrirán, sin mirarlos, los pecados de Omar.

3. La tierra es un mosaico de dioses y creencias,
de clérigos, profetas, sacros libros y textos:
impiedad, fe, pecado, son sólo los pretextos
que los hombres invocan al luchar como fieras.

4. Bebamos, amor, bebamos: todo al olvido invita.
Yo que medito siempre, solamente en dos días
no he querido pensar ni jamás he pensado:
el que está por venir y aquel que ya ha pasado.

5. Si vino y bellezas hay, pide vino y bellezas,
siéntate junto al agua que el verde prado riega,
deja diablos y hurís al musulmán que crea,
mañana puedes morir si es que mañana llega.

6. Si en el cielo hay hurís y vino, como dice el mulá,
nuestro premio en lo alto será beber y amar.
Yo comienzo a gozar y vaciar copas en vida,
disponiendo mi alma al placer de allí arriba.

7. Al mundo me trajeron sin mi consentimiento
y los ojos abrí con sorpresa infinita,
partiré después de reposarme un tiempo
sin saber la razón de mi entrada y salida.

8. Escucha, musulmán, los días aptos
para beber sin herir tu conciencia:
martes, jueves, viernes, domingos, sábados,
miércoles y lunes, ¡los demás, abstinencia!

9. Yo bebo entre las flores, la conciencia tranquila,
y tú trabajas siempre, gran muftí de la villa;
tintas de rojo oscuro tenemos nuestras manos:
yo de sangre de cepa; tú, de la de tus hermanos.

10. Entrégate al placer, oh mortal, sin recelos:
nadería es el mundo y nadería la vida
y nadería esa bóveda hecha de nueve cielos.
Amar y beber es cierto, ¡y lo demás mentira!

11. En medersas e iglesias, buscando la verdad,
hablé con jeques, santos, filósofos y sabios,
escuché las sentencias surgidas de sus labios
y salí por la puerta que utilicé al entrar

12. ¿Podemos vivir sin pecar, oh infelices mortales?
¿qué corazón está limpio de maldad o malicia?
Mas si Dios me castiga a causa de mis males
tan malo como yo será el Dios que castiga.


13. ¿Temes lo que puede traerte el mañana?
No te adhieras a nada,
no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo, el infortunio
no dejará de justificar tus aprehensiones.

No te preocupes por el ayer:
ha pasado...
No te angusties por el mañana:
aún no llega...
Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza:
tu única posesión es el instante.»


Omar Khayyam (Persia, 1048 – 1131). 

martes, 21 de julio de 2015

Abū Nuwās. Cantar al vino (fragmento).

Abū Nuwās
Dibujo de Kahlil Gibran

1.

Son cuatro las cosas
Que hacen revivir
Corazón,
Alma
Y cuerpo:
El agua,
Los jardines,
El vino
Y un rostro bello.

2.

Hombres, ¡a mí qué me importan
las espadas o los combates!
Yo sólo sigo a una estrella:
la del placer y la música.
En mí no confiéis,
pues soy de aquellos que rehuyen
encontronazos y embates.
Cuando veo el enemigo
salto sobre mi potrillo
con las riendas colocadas
por el lado de la cola.
No sé cómo es un arnés,
ni un broquel, ni un alfanje.
Todo mi afán es saber,
cuando sus guerras estallan,
por qué camino escapar.
Si de juergas se tratara,
de beber vino sin mácula
o de pasarme la noche
junto a vírgenes luciendo
sus vestidos de luto negro
me veríais con razón
como héroe de los árabes.

3.

Veo en el vino
Una virtud
Que sólo encuentro
En el amigo.
Él es la rueda
Que desde antiguo
Hacer rodar
Goce y placer
Como el molino.

4.

Me he desprendido de mi ignorancia
Vendiéndola al mejor postor
Para poder ir con la cabeza alta
Y mostrar la cara sin máscaras.
El Califa me ha prohibido
Que me libre a las pasiones
Y lo tendré que obedecer.
He tenido que dejar, por sus reproches, todo goce
Pues siempre llegan a sus oídos las infracciones.
Me senté al lado de un copero amigo
Sediento en la flor de la juventud,
Satisfaciéndome sin vino
Que se combate hoy
Como se servía ayer.

Abū Nuwās (Persia, 747 – 815)

miércoles, 25 de marzo de 2015

Omar Khayyam. III. Ayer, hoy, mañana.

Laila y Majnun en la escuela
Miniatura del manuscrito Khamsa de Nizami
Museo Británico, Londres, Reino Unido.

27
A aquellos que en el hoy aguardan su ventura,
y a los que en el mañana fijaron su esperanza,
un muezín les grita desde la Torre Oscura:
-«¡Locos! ni aquí, ni allí, vuestra paga es segura!»

28
En sueños, otra voz, que me repite, advierto:
-«La flor abrirá al beso de la nueva mañana»;
mas un rumor que pasa, me dice, ya despierto:
-«La flor que ayer abrió, dio su aroma y ha muerto».

29
Y los santos, y sabios, y rígidos ascetas
que de ambos universos el estudio agotaron,
son arrojados fuera como locos profetas,
sus bocas y palabras del mismo polvo prietas.

30
¡Oh! cuando yo fui joven ávido he frecuentado
los santos y doctores, y oí cosas sublimes
sobre esto y sobre aquello: mas siempre me ha pasado
volverme por la puerta por donde había entrado.

31
Yo he sembrado semilla de aquel saber arcano,
y la ayudó a crecer la labor de mi mano:
y ésta fue mi cosecha: -«yo vine como el agua,
y me voy de este mundo como va el viento vano».

32
Llegado a este Universo el porqué ignorando
y el de dónde, como agua que, quiera o no quiera, corre,
salgo de él como el viento que el desierto cruzando,
sin saber hacia donde, quiera o no sigue andando.

33
¿Y qué, y así me traen desde un donde cualquiera
y desde aquí hacia allá, sin pulsar mi albedrío?
¡Si el cielo, al menos, darnos siempre el vino quisiera,
que ahogue este recuerdo que la mente lacera!

Omar Khayyam (Persia, 1048 – 1131)