Pintura y poesía

Pintura y poesía

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Elicura Chihuailaf Nahuelpán. El antiguo canto de Mankien.

Hijos del sol y de la luna (1998).
Eduardo Rapiman (Chile, 1975).

Como el rocío -dice Mankien- dibuja
          la mujer de mis sueños
Su piel recuerda el amanecer de
          un día de invierno
su pelo el oscurecido graznar
          de bandurrias
anunciando buen tiempo para el cultivo
Si desea Pilar (y sus padres aceptan)
yo trabajaré, trabajaré para ella
Y aunque entre nosotros no están
          sus abuelos
yo: Mankien, nieto de Kilamañke
hijo del cacique Elikura
pagaré animales y frutos por ella
y si la muchacha me ama, aceptará
          mis costumbres
Dirán, de mi muchacha dirán:
“Es hija ya de nuestro pueblo”.

Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile, pueblo mapuche, 1952).

martes, 12 de noviembre de 2019

Óscar Hahn. Violín.

Nocturno en violín II
Acrílico sobre lienzo
Rafał Olbiński (Polonia, 1943).



Ese árbol
tiene un violín adentro

No fue tallado aún pero está adentro

Espera el día de la resurrección
árbol adentro

Dijo el señor Stradivarius:

Tengo que rescatar a ese violín
tengo que quitarle la corteza que lo aprisiona
y verlo respirar al aire libre

Tengo que oírlo cantar para mí

Ese violín
tiene un árbol adentro
tiene flores que escuchan la música callada

Tiene pájaros

de Apariciones profanas, 2002.

Oscar Hahn (Chile, 1938).

Cuentos de amor (Violín y pájaros)
Rafał Olbiński (Polonia, 1943).

Gavotte en rondeaux, BWV 1006 Partita n.º 3 en mi mayor, de Sonatas y partitas para violín solo, interpretada por Arthur Grumiaux.
Sonidos de la Tierra, Disco de Oro que llevan las sondas espaciales Voyager, lanzadas al espacio en 1977.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Emily Dickinson. Di toda la verdad pero dila sesgada. Traducción: Isaías Garde.

La verdad saliendo del pozo
Óleo sobre tela
Jean-Léon Gerôme (Francia, 1824 - 1904).
Museo Anne de Beaujeu, Moulins, Francia.

Di toda la verdad pero dila sesgada —
El éxito descansa en el rodeo
Demasiado brillante para nuestro débil deleiteLa extraordinaria sorpresa de la verdad

Con amabilidad para que se apacigüen
La verdad debe deslumbrar gradualmente
O todos quedarán ciegos —

Como un relámpago ha de explicarse a los niños

Emily Dickinson (Estados Unidos, 1830 – 1886).

domingo, 10 de noviembre de 2019

Mudanza. Victoria Ramírez

Incendio en el Mauco (2019)
Óleo sobre lienzo

El primer día de mudanza
las cenizas se refregaban
en las casitas de la villa
la gente de La Viluma
tenía la ropa ahumada
pero no había leña ardiendo
ni la huella negra de los techos
amortiguaba el silencio
de los cerros

el jarrón de bronce de mi madre
los cucharones de cobre
combinaban con la tierra
que se desprendía allá arriba
-una verdadera tormenta-
las cajas de mudanza
el vidrio molido
y los brazos polvorientos
que hacían humo

no teníamos nada fuera de esos sobres
las copas tintineaban en sus cubículos
madre reparaba una trizadura
las casas más bellas son las
rotas, nos dijo
las mejores ventanas son las que
dan a la humareda

de qué huimos, madre
a dónde van las cenizas que flotan
cuando el aire espeso las atraviesa
y se juntan para llenar los resquicios
de las familias

Victoria Ramírez (Chile, 1991).

sábado, 9 de noviembre de 2019

Paloma Palao. Son importantes tantas cosas...


La llegada
Alejandra Caballero (España, 1974)

Son importantes tantas cosas
-madre-. El olor
de naftalina, los baúles
en los que vamos destripando
sueños, años pasados
bajo la misma sombra. Sin embargo,
preparo con prisa mis maletas, vacío
los cajones rencorosa
de una alegría que no pudiste
darme, y es todo tuyo
madre-. Las maderas
que rechinan vengativas, los cuadros
de dudosa
firma, las bandejas de plata que transportaron
turrones navidades
pasadas y nunca perseguidas.
Hago el inventario
-cruel siempre- que me anuncia
tu presente
concepción de silencios. Hago
y olvido, varias
docenas
de bordadas enaguas y colchas
con mi nombre. Las mantas
-madre- quedan con su olor a naftalina
enmohecida, quedan
los pares de zapatos viejos, mi primer
par de medias, el bolso
que estrené una mañana, cuando tuve
que esconder mi pañuelo
demasiado grande para una sola
lágrima. Mi estatura
se parte -frente a ti- y sólo
queda un murmullo
de alas vencidas por la vida. Me olvido
de las cosas importantes. Del vaso
de mis fiebres, de las horas
pasadas sobre mí como en la muerte. Me llevo
todo -madre-. Hasta esa lágrima
dormida entre mis ojos. Dejo
a cambio el inventario -firmado y rubricado-
de mis sueños. Abres la puerta, salgo
cierras. Vuelves
por el largo pasillo de la casa. Enderezas
ese cuadro
torcido, que yo moví al pasar y quizá
pienses en pintar las paredes
de mi cuarto, en cambiar las cortinas,
en recoger pisadas que aún
nos viven,
que nos pueblan de adioses
presurosos, como alargados trenes
que no paran. Que no te importe
nada, madre, madre. Que no te importe
la sangre -madre mía- que en río
de silencios nos separa. Que no te importen
las llaves que perdiste
para impedir mi marcha.

de El gato junto al agua, 1981.

Paloma Palao Herrero (España, 1944-1986).

viernes, 8 de noviembre de 2019

Diana Rosandić Živković. El futuro (Budućnost). Traducción Željka Lovrenčić.

Haciendo queso (1943)
Ivan Generalic (Croacia. 1914 - 1992). 

Te aspiro en el tiempo  
Eterno
No me oprime la espera
Los besos  pueden
Ocurrir o no
Ya abrirás la puerta,
No timbro con impaciencia
No me preocupo
¿Entrada justa? ¿Piso? ¿Casa?  ¿Barrio?
¿Ciudad? ¿Estado? ¿Continente?
Ya no tengo miedo.
Es equivocado el planeta.
Quizá los besos ya ocurrieron
y ahora empieza la síntesis.

Diana Rosandić Živković (Croacia, 1964)

jueves, 7 de noviembre de 2019

Roberto Ibáñez Ricóuz. El verano quiere extenderse hasta abril.

Paisaje desértico con sol
Óleo sobre tela
Camilo Mori (Chile, 1896 - 1973)
Pinacoteca de la Universidad de Concepción, Concepción, Chile.

Dicen las noticias
Que el verano quiere extenderse hasta abril.

Yo no sé.

A veces, me pone nervioso
ver a las señoras en la micro
con sus sienes aceitosas
cargando bolsas colmadas de duraznos
amenazantes de rodar por todo el piso.

El trayecto diario se ha convertido
en placer extraño:
un sauna público
a la luz –toda la luz-
del sol.
Eso sí,
los parroquianos, frecuentes,
aún no superan su pudor
y se mantienen firmes en su vestir.

La ciudad calurosa es un festival.
La pileta ha sido reinaugurada
como piscina pública.
Los niños disfrutan
del retorcido placer de hacer
llegar el chorro de agua más potente
directo a sus traseros.

El verano se extiende a expensas de todos.
Nos disfrazamos de escolares y oficina
para simular el paso del tiempo,
pero no abandonamos la costumbre
de deshacer sandía en la boca,
aunque ya en ningún mercado se encuentren.
Ayer no más
una compañera inició la campaña estudio con bikini
aburrida de su instinto a cubrirse de otoño.
¡Un verano justo para todos!, gritaba
¡Abril es verano para todos!

Yo no sé.

Algo hace que me olvide
del ritmo común de las cosas.
En la radio suena la canción del verano
y es la misma canción del año anterior.
Por la ventana se ve un perro
frenético en su búsqueda de sombra.
No sé,
algo me dice algo
y estoy muy aturdido por el sopor para comprender.

Roberto Ibáñez Ricóuz (Chile, 1993).