Pintura y poesía

Pintura y poesía

sábado, 21 de marzo de 2020

Yosa Buson (与謝蕪村). La primera helada del año...

Grulla sobre una rama de pino cubierta de nieve
Katsushika Hokusai (Japón, 1760 - 1849).
Grabado en madera policromada; tinta y color sobre papel.
Museo Metropolitano de arte (Met), Nueva York, Estados Unidos. 



La primera helada del año;
Mirando a la grulla enferma
A lo lejos.

Yosa Buson - 与謝蕪村 (Japón, 1716 – 1784).

viernes, 13 de marzo de 2020

Nezahualcóyotl. Percibo lo secreto.


Monumento a la fundación de México-Tenochtitlan (1970).
Escultura en bronce, montada sobre un mosaico que muestra un pasaje del Códice Mendocino. 
Calos Marquina.
Plaza de la Fundación, Avenida Pino Suárez, Ciudad de México, México.

Zona arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlán.
Ciudad de México, México. 
Fotografía Mike Peel (2015). 


Percibo lo secreto, lo oculto:
¡Oh vosotros señores!
Así somos, somos mortales,
De cuatro en cuatro nosotros los hombres,
Todos habremos de irnos,
Todos habremos de morir en la tierra…

Nadie en jade,
Nadie en oro se convertirá:
En la tierra quedará guardado
Todos nos iremos
Allá, de igual modo.
Nadie quedará,
Conjuntamente habrá que perecer,
Nosotros iremos así a su casa.

Como una pintura
Nos iremos borrando.
Como una flor,
Nos iremos secando
Aquí sobre la tierra.
Como vestidura de plumaje de ave zacuán,
De la preciosa ave de cuello de hule,
Nos iremos acabando
Nos vamos a su casa.

Se acercó aquí
Hace giros la tristeza
De los que en su interior viven…
Meditadlo, señores,
Águilas y tigres,
Aunque fuerais de jade, 
Aunque allá iréis,
Al lugar de los descarnados…
Tendremos que desaparecer
Nadie habrá de quedar.


Nezahualcóyotl (México, cultura azteca, 1402-1472).

lunes, 9 de marzo de 2020

Julio Cortázar. Los amigos.

¡Feliz cumpleaños, Fernando!

Con los pintores amigos (1930)
Óleo sobre tela
Augusto Schiavoni (Argentina, 1893 – 1942).
Museo Castagnino+macro, Rosario, Argentina.

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote en tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.

Julio Cortázar (Argentina, 1914 - 1984).

domingo, 8 de marzo de 2020

Belli Gioconda. Y Dios me hizo mujer.

Un saludo fraterno en el 
Día Internacional de la Mujer
Desnudo Alcatraces en contra (1944)
Óleo Sobre mesonite
Diego Rivera (México, 1886 - 1957).
Colección de Emilia Guzzy de Gálvez

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.


Gioconda Belli (Nicaragua, 1948).

domingo, 1 de marzo de 2020

Frédéric Mistral. Los secretos de las bestias. Cuento de marzo, 2020.


Baby boom en el paraíso
Catherine Musnier (Canadá, 1974).

A mi amigo Mariani

Al investigar en la biblioteca de Carpentras le eché el ojo a un manuscrito muy antiguo, posiblemente de la primera mitad del siglo XVI, donde encontré una serie de historias bastante curiosas.

¿De dónde proviene esta colección, claramente inédita? Probablemente de los fondos de Peyresc, que contribuyeron a enriquecer la biblioteca Inguimbertine (el nombre de la famosa biblioteca de Carpentras). Entre los cuentos y fábulas del manuscrito hay una en particular que parece referir al célebre Vino de Coca.

Esta es la fábula de la Coca, titulada: Los secretos de las bestias.

Cierta vez, un joven leñador fue a cortar madera en el bosque cuando escuchó, a la distancia, un gran estruendo de ramas, que daba cuenta de que una bestia descomunal había abierto un camino entre los matorrales.

El joven, asustado, se escondió en un árbol hueco que se encontraba cerca del borde de un estanque. De repente, uno tras otro, apareció un león, un leopardo y un monstruoso reptil llamado cocodrilo. Sin embargo, este estanque era el lugar donde, al parecer, estos animales iban a beber a diario y, después de beber,  conversar entre sí, confiándose los secretos que conocían de la Naturaleza.

El león dijo:

-Si, en Madrid había una clara fuente, inagotable, que ya no existe. No sufrían sed, como lo hacen este año, por la extraordinaria sequía que prevalece. Y, sin embargo, ¡si supieran! En la Plaza Mayor hay una gran piedra que ocupa el centro. Bien podrían limitarse a levantarla y de allí brotaría una maravillosa fuente, ¡la suficiente para saciar a Madrid y Castilla!

- ¡Oh Dios, si lo supieran! -dijo el leopardo- La Reina de España, que está en cama desde hace nueve años, y que come y bebe como una persona de perfecta salud, languidece, sin embargo, y se consume hasta el punto de dar la impresión que ya no tiene una gota de sangre en las venas. No obstante, se curaría con sólo mirar debajo de su cama y, levantando una baldosa, verificar así la causa de su mal, la causa de su terrible declive.
Y el cocodrilo dijo a su vez:

-Y la princesa, esta dama hermosa y desafortunada cuyo estómago no soporta la digestión, de modo que sólo se nutre con caldos, ¿crees que ella no mejoraría pronto si bebe algo de aquel elixir tan popular en el Perú, llamado Coca, y del cual supe durante un viaje que hice a las Américas?

Tras estas confidencias, los tres animales volvieron a la espesura. Pero nuestro leñador, que no era tonto, inmediatamente regresó a su casa, tomó su cartera y se fue de viaje a España. Al llegar a Madrid, se fue a caminar por la Plaza Mayor y se mezcló con los grupos que tomaban aire bajo las arcadas de la plaza. Precisamente, esta pobre gente discutía y se quejaba de la escasez de agua que asolaba al país.

El leñador les dijo:

-¡Que se me otorguen cien mil reales y yo, señores, les daré una fuente de agua que inundará Madrid!

Inmediatamente, el joven fue llevado al Palacio, donde reiteró su oferta.

-Usted tiene cien mil reales, dijo el Rey de España, si es capaz de cumplir su promesa. Pero, cuidado, si usted miente, recibirá en cambio cien latigazos.

-Muy bien -dijo el leñador-. Mi Señor, si usted quiere agua haga quitar la piedra que está colocada en el centro de la plaza.

El rey mandó a levantar el bloque, y una fuente fabulosa surgió al instante de la tierra, tan fuerte y abundante que por las callejas y avenidas corrían alegres arroyos. La ciudad entera celebraba.

La gente bebía a dos manos, y el rey, muy contento, le otorgó al leñador el dinero prometido, y agregó con un suspiro:

-Si pudieras, mi bravo amigo, reanimar tan fácilmente a mi real y querida esposa que languidece en la cama.

-Señor -respondió el joven-, nada es más fácil para mí. A cambio de su cura me gustaría ostentar el título de Grande de España.

- Lo tendrás, dijo el rey. Rápido, ven a salvar a la reina.

Fueron hasta la cámara real. El leñador se lanzó debajo de la cama de la reina, y le dijo:
-Quiten esta baldosa.

La baldosa fue quitada y, ¡horror! Debajo aparece un sapo enorme. Era él quien, invisible, bebía la sangre de la reina.

El vampiro fue perforado con un golpe de alabarda. En pocos días, la reina vuelve a la vida, y el joven se hizo Grande de España.

Entonces el rey dijo:

- ¡Amigo, eres verdaderamente un hombre extraordinario! Pero pondrías el broche de oro a mi felicidad, si supieras algún remedio para restaurar el estómago de nuestra pobre y querida Infanta, quien ya no puede soportar más que los caldos de ranas.

-Señor, yo conozco muy bien el remedio para curar a la Infanta, dijo el joven, pero deberás pagar un gran precio.

-Dí el precio que quieras y te lo daré, dijo el rey.

-¡Bien! dijo el leñador, quiero casarme con ella.

-Sana a mi hija, y lo harás... Rápido, ¿qué debemos hacer?

-Señor, que el Perú envíe una de sus carabelas trayendo un elixir llamado Vino de Coca.
Dicho y hecho. Enviaron por el preciado líquido en el Perú. La princesa, tras beberlo, lo encontró exquisito y su apetito regresó poco tiempo después.

El relato culmina con que, encantada, la princesa concede su mano al leñador feliz, que, una vez casado, le contó cómo había escuchado los secretos de las bestias, y en memoria de la Coca, el lagarto anfibio había sido bautizado como Cocadrille (palabra en parte peruana, que significa: Coca; y en parte francés antiguo: Driller, que significa “actuar bien”), y que más tarde, corruptamente, se transformó en "cocodrilo".

en Ocho cuentos a Mariani, París, 1900.

Frédéric Mistral (Francia, 1830-1914).

1904

lunes, 17 de febrero de 2020

Jacinto Benavente. Un ídolo.

Las puertas del amanecer (1900).
Óleo sobre lienzo
Herbert James Draper (Reino Unido, 1863 - 1920).
Drapers Hall, Londres, Reino Unido. 

 ¡Bella forma gentil, idolatrada;
no animes de tu cuerpo la escultura
con el fuego de un alma enamorada!
¡Forma ideal, de lo ideal pagano!
pues que la forma es sólo tu hermosura,
y no es divino en ti sino lo humano.
Mi alma que a los sentidos se avasalla,
a ti se rinde con delirio insano;
y este amor desbordado que en mí estalla,
vivirá de sí mismo y tu belleza.
No muestres, pues, de tu alma la bajeza;
yo amaré por los dos. Tú, besa y calla.

Jacinto Benavente (España, 1866 – 1954).

1922

viernes, 14 de febrero de 2020

Anónimo (atribuido tradicionalmente a Salomón). Cantar de los cantares. Capítulo 2


Visita de la Reina de Saba al Rey Salomón (detalle). c1555.
Óleo sobre lienzo
Tintoretto, (Jacopo Comin). Venecia, 1518 – 1594.  
Museo Nacional del Prado, Madrid, España.

2:1 Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.

El Amado
2:2 Como un lirio entre los cardos
es mi amada entre las jóvenes.

La Amada
2:3 Como un manzano entre los árboles silvestres,
es mi amado entre los jóvenes:
yo me senté a su sombra tan deseada
y su fruto es dulce a mi paladar.
2:4 Él me hizo entrar en la bodega
y enarboló sobre mí la insignia del Amor.
2:5 Reconfórtenme con pasteles de pasas,
reanímenme con manzanas,
porque estoy enferma de amor.

La apacible unión de los enamorados
2:
6 Su izquierda sostiene mi cabeza
y con su derecha me abraza.

El Amado
2:7 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén,
por las gacelas y las ciervas del campo,
que no despertarán ni desvelarán a mi amor,
hasta que ella quiera!

Visita del Amado al llegar la primavera

Segundo canto

La Amada
2:
8 ¡La voz de mi amado!
Ahí viene, saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
2:9 Mi amado es como una gacela,
como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene
detrás de nuestro muro;
mira por la ventana,
espía por el enrejado.
2:10 Habla mi amado, y me dice:
"¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!
2:11 Porque ya pasó el invierno,
cesaron y se fueron las lluvias.
2:12 Aparecieron las flores sobre la tierra,
llegó el tiempo de las canciones,
y se oye en nuestra tierra
el arrullo de la tórtola.
2:13 La higuera dio sus primeros frutos
y las viñas en flor exhalan su perfume.
¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!
2:14 Paloma mía, que anidas
en las grietas de las rocas,
en lugares escarpados,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz;
porque tu voz es suave
y es hermoso tu semblante".

La oposición de los hermanos

Coro
2:
15 Cacen a los zorros,
a esos zorros pequeños
que arrasan las viñas,
¡y nuestras viñas están en flor!
Respuesta decidida de la Amada

La Amada
2:16 ¡Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado,
que apacienta su rebaño entre los lirios!
2:17 Antes que sople la brisa y huyan las sombras
¡vuelve, amado mío,
como una gacela,
o como un ciervo joven,
por las montañas de Beter!

Anónimo, atribuido tradicionalmente a Salomón. Libro de la Biblia y del Tanaj.

jueves, 13 de febrero de 2020

Juan Ramón Jiménez. Amor.


La casa verde (1876).
Óleo sobre lienzo.
Pierre-Auguste Renoir (Francia, 1841 – 1919).
Colección privada

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.
Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva…
Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas…

Juan Ramón Jiménez (España, 1881 – 1958).

1956

domingo, 9 de febrero de 2020

María Teresa Andruetto. Citroën.

¡Feliz cumpleaños, Flavio!

Llegando a la meta (2010).
Óleo sobre lienzo.
Gabriela Marini (Argentina, 1959).
Colección privada

Regresábamos en un Citroën
rojo, desde una laguna de sal,
un pueblo ahora de fantasmas,
a nuestra casa, en la luz. Y él
cantaba, de viva voz, como
nunca cantaba, voglio vivere
cosí, con il sole in fronte
, y

mi madre y nosotras también
cantábamos.

de Kodak, 2011.

María Teresa Andruetto (Argentina, 1954).

sábado, 8 de febrero de 2020

Thich Nhất Hạnh. Llámame por mis verdaderos nombres.


Buda Verde

No digas que partiré mañana
porque todavía estoy llegando.

Mira profundamente: llego a cada instante
para ser el brote de una rama de primavera,
para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles
que aprende a cantar en su nuevo nido,
para ser oruga en el corazón de una flor,
para ser una piedra preciosa escondida en una roca.

Todavía estoy llegando para reír y llorar,
para temer y esperar,
pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy el efímero insecto en metamorfosis
sobre la superficie del rio,
y soy el pájaro que cuando llega la primavera
llega a tiempo para devorar este insecto.

Soy una rana que nada feliz
en el agua clara de un estanque,
y soy la culebra que se acerca
sigilosa para alimentarse de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda.

Soy la niña de 12 años
refugiada en un pequeño bote,
que se arroja al mar
tras haber sido violada por un pirata,
y soy el pirata
cuyo corazón es incapaz de amar.

Soy el miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos,
y soy el hombre que ha de pagar su deuda de sangre
a mi pueblo, muriendo lentamente
en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que abre las flores de toda la Tierra.
mi dolor es como un rio de lágrimas,
tan desbordante que llena todos los Océanos.

Llámame por mis verdaderos nombres
para poder oír al mismo tiempo mis llantos y mis risas,
para poder ver que mi dolor y mi alegría son la misma cosa.

Por favor, llámame por mis verdaderos nombres
para que pueda despertar
y quede abierta la puerta de mi corazón,
la puerta de la compasión.

Thich Nhất Hạnh (Vietnam, 1926).