Pintura y poesía

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viernes, 7 de julio de 2017

Sergio Mansilla Torres. En la última glaciación.

Pradera glacial (prados de Tuolumne). 1921. 
Maynard Dixon (Estados Unidos, 1875 - 1946)
Óleo sobre lienzo
Museo de arte Crocker, Sacramento, California, Estados Unidos.

En la última glaciación de hace 18.000 años
dicen que un antepasado mío cruzó de Asia a América
caminando sobre el mar congelado.

Cómo serían sus zapatos, qué comería,
qué soñaba sobre el hielo blanco del amanecer;
acaso durmió abrazado a quién;
traería tal vez la estrella polar brillando en sus ojos
mientras conversaba con peces voladores
convertidos en estatuas de sal.

Se daría cuenta cuando salió del mar
al ver los musgos verdes que, desde alguna roca
que se empinaba en medio de la llanura, 
saludaban en silencio a los caminantes.

A las aves las envidiaría, como lo hacen
hoy los humanos, porque pueden volar
por sí solas. Y pensaría que la liviandad
de los cuerpos es lo que más se parece
a la perfección infinita de las cosas.

O quizás no alcanzó a llegar adónde el sol
calentaba los cuerpos encogidos de frío;
murió de hambre o de sed o de viejo o de tristeza;
con la mirada les pediría a sus hijos
que sigan adelante y que lo olviden.

O simplemente se perdió, solo,
en la grieta de una noche que duró meses.

Cómo serías, me pregunto: acaso
escribías en la nieve el destino de nadie
y luego cerrabas los ojos para que existiera
algo de realidad
siquiera por un instante.



Sergio Mansilla Torres (Chile, 1958).

martes, 3 de febrero de 2015

Sergio Mansilla. La lluvia borrará el pueblo.

Graffiti
Clavines, Naty y Hallo
Castro, Chiloé, Chile

La lluvia borrará el pueblo igual como las nubes
borran las estrellas.
Pero detrás del agua todo seguirá igual
como siguen iguales las estrellas
detrás de las oscuras nubes que las cubren:
el carnicero don Ulises, gordo y cojo, en su carnicería,
don Lucho en el correo, siempre con un lápiz en la oreja;
la Sra. Albina, la costurera, con su risa estridente
continuará espantando los fantasmas del mal;
Nancho, el loco, camina en redondo
a grandes zancadas por la plaza.
Continúa la algarabía de los borrachos
en la cantina de don Baldomero
y los ladridos furiosos de los perros de Bauche Ortega
y el rechinar de una carreta lejana en la madrugada.
Y yo sigo en la misma escuela primaria
llena de goteras, con los vidrios rotos, los baños inmundos,
y el auxiliar don Isaías, manco de un brazo, me regala galletas
y dulce de membrillo que envía el gobierno.
Queda en mi boca el sabor apestoso
de la leche de la Alianza para el Progreso.
Seguiré enamorado en silencio de la Doris,
mi compañera de curso.
Cuando sea grande jamás escribiré poemas;
seré un marinero apátrida, sin memoria.
Cuando la lluvia escampe, el arco iris
abrirá sus alas como un inmóvil pájaro de ausencia.

de "Cauquil"

Sergio Mansilla (Chile, 1956)