Pintura y poesía

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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Rafael Alberti. Elegía del niño marinero.

Niño marinero (retrato de Roberte Nunes). 1883.
Pierre-Auguste Renoir (Francia, 1841 - 1919)
Óleo sobre lienzo
Fundación Barnes, Filadelfia, Estados Unidos. 
A Manuel Ruiz Castillo.

Marinerito delgado,
Luis Gonzaga de la mar,
 ¡qué fresco era tu pescado,
acabado de pescar!

Te fuiste, marinerito,
en una noche lunada,
¡tan alegre, tan bonito,
cantando, a la mar salada!

¡Qué humilde estaba la mar!
¡Él cómo la gobernaba!
Tan dulce era su cantar,
que el aire se enajenaba.

Cinco delfines remeros
su barca le cortejaban.
Dos ángeles marineros,
invisibles, la guiaban.

Tendió las redes, ¡qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola, en su red plateada.

¡Qué negra quedó la mar!
¡La noche, qué desolada!
Derribado su cantar,
la barca fue derribada.

Flotadora va en el viento
la sonrisa amortajada
de su rostro. ¡Qué lamento
el de la noche cerrada!

¡Ay mi niño marinero,
tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero,
más puro y bueno que el pan!

¿Qué harás, pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?

Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme el cielo
de los peces y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar.


Rafael Alberti (España, 1902 - 1999).

domingo, 1 de octubre de 2017

Rafael Alberti. Lo que dejé por ti.

Vista del puerto de Santa María (1785)
Mariano Ramón Sánchez (España, 1740 - 1822)
Óleo sobre lienzo
Propiedad del Museo del Prado, en depósito en el Museo Naval de Madrid.

Dejé por ti mis bosques, mi perdida

arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Rafael Alberti (España, 1902 - 1999).


miércoles, 15 de febrero de 2017

Rafael Alberti. Ven.

El río Aniene en Subiaco (fines de la década de 1820)
André Giroux (Francia, 1801 - 1879)
Óleo sobre papel
Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, Estados Unidos.

Ven, mi amor, en la tarde de Aniene
y siéntate conmigo a ver el viento.
Aunque no estés, mi solo pensamiento
es ver contigo el viento que va y viene.

Tú no te vas, porque mi amor te tiene.
Yo no me iré, pues junto a ti me siento
más vida de mi sangre, más tu aliento,
más luz del corazón que me sostiene.

Tú no te irás, mi amor, aunque lo quieras.
Tú no te irás, mi amor, y si te fueras,
aún yéndote, mi amor, jamás te irías.


Es tuya mi canción, en ella estoy.
Y en ese viento que va y viene voy,
y en ese viento siempre me verías.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

martes, 14 de febrero de 2017

Rafael Alberti. Ven. Ven. Así. Te beso...

Unidad (1975)
Eduardo Kingman (Ecuador, 1913 - 1997)
Óleo sobre lienzo
Posada de las Artes Kingman, Quito, Ecuador.

Ven. Ven. Así. Te beso. Te arranco. Te arrebato. Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad, abierta, negra, oculta derramada golondrina, oh tan azul, de negra, palpitante. Oh así, así, ansiados, blandos labios undosos, piel de rosa o corales delicados, tan finos. Así, así, absorbidos, más y más, succionados. Así, por todo el tiempo. Muy de allá, de lo hondo, dulces ungüentos desprendidos, amados, bebidos con frenesí, amor hasta desesperados. Mi único, mi solo, solitario alimento, mi húmedo, lloviznado en mi boca, resbalado en mi ser. Amor. Mi amor. Ay, ay. Me dueles. Me lastimas. Ráspame, límame, jadéame tú a mí, comienza y recomienza, con dientes y garganta, muriendo, agonizando, nuevamente volviendo, falleciendo otra vez, así por siempre, para siempre, en lo oscuro, 
quemante oscuridad, uncida noche, amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor, eternamente.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

domingo, 15 de enero de 2017

Rafael Alberti. La soledad III.

Hombre doliente y soledad
Emma Cano (España)
http://www.emmacano.com/

¿Vendrá?
Puede que venga.
Lo dice en esta carta que aquí llevo.
Se está yendo el verano… Y llueve. Las patatas…
¡cuántas ya se han podrido!
Los tomates se hincharon de tal modo
que rodaron por tierra, derramándose.
La fruta se acabó. Nunca los pájaros
comieron más duraznos y ciruelas.
Las acelgas… ¡Qué viejas y amarillas
están ya! ¡Qué buen tonto
sería si plantara de nuevo más lechugas!
Las gallinas cloquean por los muertos sembrados.
La lluvia ha enverdecido el banco de la casa.
La cocina está negra de hollín… Miro las sillas…
Una está sin usar… la otra ya tiene
partido un palo… El suelo
cruje sucio de tierra.
En un rincón, la escoba se aburre. Hace ya un mes
que no lavo las sábanas… Tan sólo,
enganchada de un clavo del muro de la alcoba,
sigue la nueva colcha de los pájaros.
Llega el otoño ya.
Mi mujer no ha venido. Yo no la conocía…
No la conocí nunca.
Era joven. Lo sé.
Unos veintidós años…
Aquí tengo su carta…
Yo he cumplido sesenta…
El polvo… El calor… Tal vez tantos kilómetros…
¡Vaya usted a saber!

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Rafael Alberti. A Niebla, mi perro.

El hombre de la sombrilla, retrato de Victor Jacquemont (1868 - 1869)
Paul Monet (Francia, 1840 - 1926)
Óleo sobre lienzo
Museo Kunsthaus Zürich, Zúrich, Suiza.

«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas, 
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada, 
los largos resplandores que por el monte dejas, 
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada. 
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados, 
que de improviso surgen de las rotas neblinas, 
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados 
todo el terror reciente de su casa en ruinas. 
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo, 
que transportan la muerte en un cajón desnudo; 
de ese niño que observa lo mismo que un festejo 
la batalla en el aire, que asesinarle pudo; 
a pesar del mejor compañero perdido, 
de mi más que tristísima familia que no entiende 
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido, 
y a pesar del amigo que deserta y nos vende; 
«Niebla», mi camarada, 
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía, 
en medio de esta heroica pena bombardeada, 
la fe, que es alegría, alegría, alegría. 


Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Rafael Alberti. A galopar.

Caballo blanco (1654-1635)
Diego de Velázquez (España, 1599 - 1660)
Óleo sobre lienzo
Palacio Real de Madrid, España.

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan,
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo
caballo de espuma
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar! 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Rafael Alberti. La soledad II.

Tren de vapor en el andén
Juan J. Delgado Morán
Lápiz de color sobre cartulina
http://jjdelgado.artelista.com/

Vendrá.
Vendrá.
Lo ha escrito.
Ya pasó una semana.
Viene desde muy lejos…
De allá del norte… En tren…
Casi dos mil kilómetros…
Muy lejos… Malos trenes…
Y el calor… Y el polvo
que entra por todas partes…
La casa está ya lista: una paloma blanca
de cal pura… Lucientes,
más brillantes que el oro,
la sartén, el perol, la cacerola… Y luego,
la cama grande, grande… cubierta de una colcha
de colores, con pájaros…
Pero muchos kilómetros sin nadie… Eso me han
dicho…
Y el calor… Y el polvo…
Tendrá sed… Aquí, el agua
no falta casi nunca… Va a gustarle esto mucho…
Poco trabajo para ella… Yo
lo haré todo. Soy fuerte todavía…
¿Ella? Bueno. Veremos.
Es mi mujer… no quiero que se canse.
"Trae aquí esos tomates... Mira, aquéllos de allá,
tan colorados…" Nunca los ha visto.
Dirá que no… "¿Lechugas como éstas,
tan blancas? ¿Y los rábanos? ¡tampoco!
Vamos, mujer… Te esperan las gallinas…
¿Qué más quieres? El postre
ahí lo tienes colgado del ciruelo.
Extiende el delantal y sacude una rama…"
ya es muy tarde. Le tomo la cintura…
Se sonríe… ¡Qué hermosa!
Apagamos la luz…
Así. ¡Cuántos kilómetros!
Hoy es miércoles ya… Vendrá esta noche.


Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Rafael Alberti. Un fantasma recorre Europa.

El Marxismo dará salud a los enfermos
Frida Khalo
Óleo sobre fibra dura
Museo Frida Khalo, Ciudad de México, México.

...Y las viejas familias cierran las ventanas,
afianzan las puertas,
y el padre corre a oscuras a los Bancos
y el pulso se le para en la Bolsa
y sueña por las noches con hogueras,
con ganados ardiendo,
que en vez de trigos tiene llamas,
en vez de granos, chispas,
cajas,
cajas de hierro llenas de pavesas.
¿Dónde estás,
dónde estás?
Los campesinos pasan pisando nuestra sangre.
¿Qué es esto?
-Cerremos,
cerremos pronto las fronteras.
Vedlo avanzar de prisa en el viento del Este,
de las estepas rojas del hambre.
Que su voz no la oigan los obreros,
que su silbido no penetre en las fábricas,
que no divisen su hoz alzada los hombres de los campos.
¡Detenedle!
Porque salta los mares
recorriendo toda la geografía,
porque se esconde en las bodegas de los barcos
y habla a los fogoneros
y los saca tiznados a cubierta,
y hace que el odio y la miseria se subleven
y se levanten las tripulaciones.
¡Cerrad,
cerrad las cárceles!
Su voz se estrellará contra los muros.
¿Qué es esto?
-Pero nosotros lo seguimos,
lo hacemos descender del viento Este que lo trae,
le preguntamos por las estepas rojas de la paz y del triunfo,
lo sentamos a la mesa del campesino pobre,
presentándolo al dueño de la fábrica,
haciéndolo presidir las huelgas y manifestaciones,
hablar con los soldados y los marineros,
ver en las oficinas a los pequeños empleados
y alzar el puño a gritos en los Parlamentos del oro y de la sangre.
Un fantasma recorre Europa,
el mundo.
Nosotros le llamamos camarada.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Rafael Alberti. A Pablo Neruda, con Chile en el corazón.

Retrato de Pablo Neruda
Oswaldo Guayasamín
Óleo sobre tela

No dormiréis, malditos de la espada,
Cuervos nocturnos de sangrientas uñas,
Tristes cobardes de las sombras tristes,
Violadores de muertos.
No dormiréis.
Su noble canto, su pasión abierta,
Su estatura más alta que las cumbres,
Con el cántico libre de su pueblo
Os ahogarán un día.
No dormiréis.
Venid a ver su casa asesinada,
La miseria fecal de vuestro odio,
Su inmenso corazón pisoteado,
Su pura mano herida.
No dormiréis.
No dormiréis porque ninguno duerme.
No dormiréis porque su luz os ciega.
No dormiréis porque la muerte es sólo
Vuestra victoria.

No dormiréis jamás porque estáis muertos.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999)

sábado, 12 de septiembre de 2015

Rafael Alberti. Al Presidente de Chile, Salvador Allende.

Salvador Allende
Mural
Valparaíso, Chile.

No los creáis. Cubría su rostro la misma máscara.
La lealtad en la boca,
pero en la mano una bala.
Al fin, los mismos en Chile que en España.
Ya se acabó. Más la muerte,
la muerte no acaba nada.
Mirad. Han matado a un hombre.
Ciega la mano que mata.
Cayó ayer. Pero su sangre
hoy ya mismo se levanta.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999)

sábado, 6 de junio de 2015

Rafael Alberti. A Federico García Lorca

Ciervo
Pintura rupestre
Cueva de las Chimeneas, Puente Viesgo, Cantabria, España.

Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
En largo ciervo de agua convertido,
Hacia el mar de las albas claridades,
Del martín-pescador mecido nido;

Que yo saldré a esperarte, amortecido,
Hecho junco, a las altas soledades,
Herido por el aire y requerido
Por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,
Mi nombre en esas aguas corredoras,
Que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
Vuélvete a tus montañas trepadoras,
Ciervo de espuma, rey del monterío.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999)

viernes, 9 de enero de 2015

Rafael Alberti. Se equivocó la paloma.

Tres Palomas
Pablo Picasso
Óleo sobre lienzo
Museo Picasso de Málaga

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
Que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
Que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
Que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.

Rafael Alberti (España, 1902 – 1999)