Pintura y poesía

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viernes, 24 de enero de 2020

Armando Uribe. A peor vida.


¡Adiós, poeta!
¡Buen viaje!

El salón de los reinos… (2017).
Pólvora sobre lienzo
Cai Guo-Qiang (China, 1957).


Busco en vano la puerta: no hay umbrales
todo el suelo y lugar donde solía
jugar conmigo mismo a juegos tales
que no me atrevo a recordar hoy día.
Golpeo el suelo con el puño, fuerte
y se abre un hoyo cuyo nombre es muerte.

de A peor vida (2000).


Armando Uribe Arce (Chile, 1933 – 2020).

domingo, 11 de septiembre de 2016

Armando Uribe Arce. Sí, malos hay de nombre propio...

Pasage de la mort á la vie/Allende de la muerte a la vida (1973-74)
Roberto Matta (1911 - 2002)
Óleo sobre tela
Museo de la solidaridad Salvador Allende, Santiago, Chile.

Sí, malos hay de nombre propio,
y hay que nombrarlos, de apellidos
merecedores del olvido,
y hay que nombrarlos para acopio
de carroña en el cementerio,
e inscribirlos en el registro
de la infamia y de sus ministros
- es necesario, justo y serio.

Armando Uribe Arce (Chile, 1933).

domingo, 21 de agosto de 2016

Armando Uribe Arce. Elogio de la piedra.

La piedra en el agua
Zoila (Santander, España, 1953)
Óleo sobre lienzo

Oh tentación de hacerme agua en el agua
y desaparecer el agua en agua.
Volverme con los círculos, elogio
de la piedra que baja a la profunda
oscuridad, sin voz; volverme círculo
sin voz que bajo piedras se desliza. 


Armando Uribe Arce (Chile, 1933)

domingo, 14 de agosto de 2016

Armando Uribe Arce. La tarde es un amigo.

 Hombre joven en la ventana (1875)
Gustave Caillebotte (Francia, 1848 - 1894)
Óleo sobre lienzo
Colección privada


La tarde es un amigo
Que no existe, una novia
A que seguir diciendo “que no existe”
La moza está desnuda en la ventana
Soy yo quien no la mira
Y todo está llorando por verla o por oírla.

Armando Uribe Arce (Chile, 1933)

sábado, 16 de julio de 2016

Armando Uribe Arce. Crítica de la vida política.

La ajenidad
Roberto Matta (Chile, 1911 - 2002)
Óleo sobre tela
Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago, Chile.


Henos aquí, en la ratonera
del país que es un gato arestiniento
a la espera de vernos
acercarnos al queso y roerle la cáscara
para el zarpazo darnos en el cuello
y en seguida comernos, y al osario.
Estamos no pertenecemos al país donde estamos
¡ésta no es norteamérica! y sin embargo
 hay edificios tal como en las postales
de después de la crisis de wall Street (se pronuncia guolstrit),
éste es el caso: se produjo la quiebra de
todo el golpe universal de estado,
estamos entre los escombros que quedaron,
las féminas con cintas de colores se pasean
con tacos agujas sus abuelas con palillos
tejen cartílagos y sus amantes de camisa
con rayas ya no usan pantalones y lucen espinillas atractivas y
los sexos se creen carismáticos.
La dictadura
no fue un error, tiene apellidos, como colas de rata o lagartija,
y su elenco de honor para asesinos los regocija todavía, y dura
indefinidamente; no fue un malentendido
sino la voluntad de pasar una lija de hierro por encima de los niños.
El siniestro, el grotesco, el que conjuga
palabras al revés, y convierte a los hombres
en mujercitas asustadas de las sombras
de la noche, en siluetas recortadas
con tijeras negruzcas homicidas,
y a las mujeres en mujer con barba,
ésa no muere. Mueren los poetas, los artistas
y los adolescentes; posan
para su pésima posteridad los torpes
ridículos y sórdidos malvados con su murga.
Viejas atrocidades: novedosas ex abominaciones:
las componen: latigazos del muslo al coxis:
bandas de acero al rojo blanco en los tobillos:
tatuajes de idiogramas en los senos:
sean de hombre o mujer: así se hicieron las fortunas
que hoy sirven a los hijos de los torturadores
y a las santas madres para las lápidas que
ponen sobre sus tumbas repletas de cosas.
Este país que ya no existe
necesita las voces más que nunca
quejosas de sus hijos los mejores
bien enterrados bajo mala historia
las cuales se alzan y en sus magros codos
de hueso astillas de ceniza gritan el país ya no es mío se ha acabado.
Me regalaron una máscara negra de seda negra con los flecos negros también.
Nunca la usé.
Se pudrió en un cajón.
Conmigo, como condecoración de lo que fui: antifaz; ¿y usted?,
que me oye tan atento mientras masca un hueso mío, ciérrese el marruecos.
"Me fastidia el país en que me han hecho nacer,
y en el que muero día a día.
En él, cuando vivía, en él moría deshecho, en el país de los desechos"

Armando Uribe Arce (Chile, 1933).

viernes, 24 de junio de 2016

Armando Uribe Arce. El vello púdicamente llamado púbico...

El origen del mundo (1866)
Gustave Courbet (Francia, 1819 - 1877)
Óleo sobre lienzo
Museo de Orsay, París, Francia.

El vello púdicamente llamado
púbico es bello cuando suavemente
como raíces de hierbas con hierbas
vivas se mecen subiendo hacia el vientre,
deteniéndose en su ingle coronado
mientras la vulva dice que no se entre
todavía al ensueño, y tú te enervas
frente al monte de venus sedicente.

(de Verso bruto, 2002)

Armando Uribe Arce (Chile, 1933).

sábado, 23 de abril de 2016

Armando Uribe Arce. No te amo...

 Celos (1895)
Edvard Much (Noruega, 1863 - 1944)
Óleo sobre lienzo
Museo de Srte de Bergen, Colección Rasmus Meyer, Bergen, Noruega. 

No te amo, amo los celos que te tengo,
son lo único tuyo que me queda,
los celos y la rabia que te tengo,
hidrófobo de ti  me ahogo en vino.

No te amo, amo mis celos, esos celos
son lo único tuyo que me queda.
Cuando desaparezca en esos cielos
de odio te ladraré porque no vienes.

Armando Uribe Arce (Chile, 1933)

jueves, 31 de marzo de 2016

Armando Uribe Arce. Cuando se acaba marzo y crece lluvia...

Árbol en el campo
Ulises Vásquez (1892 - 1949)
Óleo sobre tela
Colección Banco Chile, Santiago, Chile.

Cuando se acaba marzo y crece lluvia
como largos cabellos de follaje
y nos ponemos ropa gruesa
bebemos vino negro. No hay cerezas
como tampoco hay uva
pero el otoño inicia un largo viaje.


Armando Uribe Arce (Chile, 1933). 

jueves, 24 de marzo de 2016

Armando Uribe Arce. Inéditos.

La Danza de la Muerte
Michael Wolgemut (1434 - 1519)
Ilustración  de la Crónica de Núremberg o Schedelsche Weltchronik de Hartmann Schedel (1493).

La muerte despiadada no hace excepciones: uno
por uno nos recoge del suelo en que vagamos
como hormigones negros -cuando menos pensamos
pero en nada pensamos- cuando nos llega el turno
despiadada nos coge con sus pinzas de fierro
nos traslada al lugar de nuestro entierro.

La catástrofe el holocausto el fin
del mundo el cielo y el infierno
la loca el imbécil y el estafermo
bailando en honor del delfín
que me lleva en su lomo
y en la cabeza tengo un cono
con las letras: culpable
pues me prohiben que hable.

La baja estofa y la mala ralea,
los mentecatos, los canallas
y los mediocres sus primeros hermanos
por más que mucho se laven las manos
y alcen como abanicos sus agallas,
muy mal olor que no se orea.

Siniestra sordidez, abre tus alas de paraguas,
agítate murcielago peludo,
calvo, panzón, desnudo,
rondan la cama mariposas vagas.
Este, que fue mi amigo ya no lo es.
Siniestra sordidez
de todo lo que me rodea,
todos sonriendo y portando una tea.

Los zorros y los lobos tienen sus madrigueras
pero el hijo del hombre los hijos de los hombres
¿dónde reposan dónde descabezan
sus sueños? Pesadillas. ¡Y que troten
las caballerías de los degüellos!
Que se abra el lacre de los sellos.


"No comen, ni tienen excrementos mayores:
aunque es opinión que les crecen las uñas,
las barbas y los cabellos".
¡Encantados cadáveres! Amores
sepultados ahora son pezuñas
que se mezclan con vellos.

Armando Uribe Arce (Chile, 1933).