Pintura y poesía

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lunes, 6 de marzo de 2017

Luis Pales Matos. A Luis Llórens Torres.

Las lavanderas en patio de Ponce (1898)
Miguel Pou Becerra (Puerto Rico, 1880 - 1968)
Óleo sobre tela
Museo de Arte de Puerto Rico

El cielo sucio del creyón, el viento
Al doblar una curva del viaje, la Enlutada
te guiñó desde el fondo de la noche estrellada
y tú, ante la insinuante y amorosa guiñada,
tenorio impenitente, corriste a su llamada.

Corriste a su llamada y abandonaste el fundo
que fue para tu numen telúrico y profundo
el íntimo acicate y el realizar fecundo…
el fundo que cantaras con acento jocundo;
con aquella alegría sensual y luminosa
que te irradiaba de la entraña calurosa
y ponía su luz en todo lo cantado
cual por varilla mágica y virtuosa tocado.

Abandonaste el fundo que fue tu señorío:
el tabacal, el huerto, la montaña y el río,
el plátano plantado en su húmedo plantío,
el cafeto a la sombra de guabas maternales,
y la jíbara en tibios arrullos pasionales
dándote sus primicias de amor en el bohío.

(Afuera, en la espesura de agrestes eclosiones
monta el tiple a la grupa de una copla serrana
y la guitarra quema su mano de bordones,
mientras el güiro tórrido, tostado de canciones,
ralla el coco sombrío de la noche antillana,
y el cielo en que aún perduran las zodiacales huellas
va llenando su cuenco de una tibia y lejana
leche de nebulosas y cachispa de estrellas.)

Y más allá, en el fundo, en la paz anchurosa
y vegetal del campo, cuando la soledosa
voz del coquí, goteando de la nocturna calma
bajaba hasta el hondón elemental de tu alma,
partías de ti mismo por rutas misteriosas
hacia el cósmico imperio de las claras esferas,
a indagar el origen de las primeras cosas
y el sentido profundo de las causas primeras.

Y sentías, pensabas. Y de tu sentimiento
iba cuajando una niebla azul en el viento.
Una niebla de música vaporosa y sencilla
que en ancestral romance su pie menudo apoya,
y de cuya cadencia brotó la maravilla
del canto inimitable: ¡tu décima criolla!

Tu décima criolla: guiño de picardía,
flor de gracia y esencia de honda filosofía;
agua que descendía cantando su canción
del manantial fecundo de tu gran corazón
y que tú nos filtrabas en hojas de yautía.


Maestro: cuando tu carne ya en tierra, liquidada,
sea un poco de polvo, una ceniza, nada;
cuando de tus poemas de ancho y viril aliento
sólo quede un rumor diluido en el viento,
y cuando de la estatua que habrán de levantarte
más que tu nombre mismo, se admire la obra de arte;
un día, allá en el fondo del campo, alguna triste
jíbara enamorada, para endulzar su historia,
dirá una copla tuya sin recordar quién fuiste
¡y ese será el más grande monumento a tu gloria!

Luis Pales Matos (Puerto Rico, 1898 – 1959). 

jueves, 2 de febrero de 2017

Luis Palés Matos. Neurosis.

Félix Cordero
Amantes
Puerto Rico

Yo no sé si soy sonámbulo o neurótico;
siento lagos en el alma, y no son míos…
El ambiente me sofoca, como a exótico
en un pueblo enteramente de judíos.

Vivo en mí y no comprendo; hormigueos
van abriendo filtraciones de erotismo
en mi pecho, y un enjambre de deseos
mancha cisne de mi estricto misticismo.

Poco a poco de mi juicio van comiendo
y un volcán de efervescencia promoviendo
al tocar de mis recuerdos el tropel;

que se agitan como cuervos plutonianos,
como duendes, como brujas, como enanos
del imperio revoltoso de Luzbel.

Luis Palés Matos (Puerto Rico, 1898 – 1959)

lunes, 2 de enero de 2017

Luis Palés Matos. Pueblo.

Félix Cordero
Desde la montaña
Puerto Rico

¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo
donde mi pobre gente se morirá de nada!
Aquel viejo notario que se pasa los días
en su mínima y lenta preocupación de rata;
este alcalde adiposo de grande abdomen vacuo
chapoteando en su vida tal como en una salsa;
aquel comercio lento, igual, de hace diez siglos;
estas cabras que triscan el resol de la plaza;
algún mendigo, algún caballo que atraviesa
tiñoso, gris y flaco, por estas calles anchas;
la fría y atrofiante modorra del domingo
jugando en los casinos con billar y barajas;
todo, todo el rebaño tedioso de estas vidas
en este pueblo viejo donde no ocurre nada,
todo esto se muere, se cae, se desmorona,
a fuerza de ser cómodo y de estar a sus anchas.

¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo!
Sobre estas almas simples, desata algún canalla
que contra el agua muerta de sus vidas arroje
la piedra redentora de una insólita hazaña…
Algún ladrón que asalte ese banco en la noche,
algún Don Juan que viole esa doncella casta,
algún tahur de oficio que se meta en el pueblo
y revuelva estas gentes honorables y mansas.


¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo
donde mi pobre gente se morirá de nada!

Luis Palés Matos (Puerto Rico, 1898 – 1959). 

martes, 6 de septiembre de 2016

Luis Palés Matos. Danza negra.

Baile de bomba
Rafael Tufiño (Puerto Rico, 1922 - 2008)
Óleo sobre tablero aglomerado
Colección privada

Calabó y bambú.
Bambú y calabó
El Gran Cocoroco (1) dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú (2).

Es la danza negra de Fernanco Póo. (3)
El cerdo en el fango gruñe: pru-pru-prú.
El sapo en la charca sueña: cro-cro-cró.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó.

Rompen los junjunes (4) en furiosa ú.
Los gongos (5) trepidan con profundo ó.
Es la raza negra que ondulando va
en el ritmo gordo del marinyandá. (6)
Llegan los botucos (7) a la fiesta ya.
Danza que te danza la negra se da.

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.

Pasan tierras rojas, islas de betún (8):
Haití, Martinica, Congo, Camerún;
Las papiamentosas (9) Antillas del ron
Y las patualesas (10) islas del volcán,
Que en el grave son
Del canto se dan.
Calabó y bambú.
Bambú y calabó
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernanco Póo.
El alma africana que vibrando está
En el ritmo gordo del mariyandá.

Calabó y bambú.
Bambú y calabó
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.

(1) Gran Cocoroco: Jefe de algunas tribus africanas
(2) Tombuctú: ciudad de la República de Mali (Sahara Meridional)
(3) FernandoPoo: Isla del Golfo de Guinea
(4) Junjún: instrumento musical semejante al violín
(5) Gongó: instrumento de percusión
(6) Marinyandá: baile de los negros puertorriqueños
(7) Botucos: jefes de las tribus negras de Fernando Póo
(8) Betún: mineral tar 
(9) Papiamentosa: que usa una jerga coloquial; suerte de dialecto.
(10) Patualesas: que usa el patois , tipo de dialecto de las Antillas francesas.

Luis Palés Matos (Puerto Rico, 1898-1959).

viernes, 9 de octubre de 2015

Luis Lloréns Torres. Hambre azul.

Desnudo tendido
José María Rodríguez - Acosta González de la Cámara
Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes de Granada, España.

Ensueño que estoy cenando
y que tu espalda es mi mesa,
acostada su blancura,
como en la playa te viera
nadando sobre la ola
o echada sobre la arena.

Mesa desnuda, sin nada
de mantel ni servilletas;
azucarada, olorosa,
pintada de miel de abeja
libada en los azahares
de la luna y las estrellas.

Mesa que en silencio siente,
y en silencio canta y reza,
y no dice una palabra,
y dice toda la ciencia;
abeja que pica el cielo;
luna que escarba la tierra.

Ave que raya el enigma
y con las alas abiertas,
por los siglos de los siglos,
de la nada al todo vuela,
y nada sabe de nada,
y todo lo sacramenta
con el óleo de los huevos
que en sus curvas cacarea
en las ondas de los nidos.

Mesa doctora en belleza,
en la ciencia de la gracia
y en la gracia de la ciencia;
y mesa, en fin, que en sus vuelos
sabe repechar la cuesta
que va de Newton al Dante,
del número a la quimera,
el infinito camino que hay 
entre el cielo y la tierra.

Chorro de café que hirviendo
brinca de la cafetera,
se ve caer el rizado
chorro negro de tu trenza
sobre la espumosa leche
de la taza que se vuelca
y se derrama en tu nuca
y por tus hombros se riega.

¿Que la plata de tus nalgas
me brindará en sus bandejas?
En una, que rumbe y raje
el ronco ron de la tierra;
mientras la otra se me finge
digna de ser la bandeja
de la petenera copa
de Jerez de la Frontera.

Y en la planicie del talle,
que es el centro de la mesa,
el pan de Dios se me ofrece
al hambre azul que me incendia.
Al comerlo, así le grito
a la multitud de afuera:

No soy yo quien mata el hambre
esta noche en esta mesa;
no, hermanos; es nuestra especie
la que se cena esta cena;
toda nuestra especie humana
en su hambre de ser eterna.

Luis Lloréns Torres (Puerto Rico, 1876 - 1944)

jueves, 8 de octubre de 2015

Julia de Burgos. A Julia de Burgos.

Mujer ante al espejo
Paul Delvaux
Óleo sobre lienzo
Museo Thyssen Bornermisza, Madrid, España.

Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga
porque dicen que en verso doy al mundo mi yo.
Mienten, Julia de Burgos. Mienten, Julia de Burgos.
La que se alza en mis versos no es tu voz: es mi voz
porque tú eres ropaje y la esencia soy yo; y el más
profundo abismo se tiende entre las dos.
Tú eres fría muñeca de mentira social,
y yo, viril destello de la humana verdad.
Tú, miel de cortesana hipocresías; yo no;
que en todos mis poemas desnudo el corazón.
Tú eres como tu mundo, egoísta;
yo no; que en todo me lo juego a ser lo que soy yo.
Tú eres sólo la grave señora señorona; yo no,
yo soy la vida, la fuerza, la mujer.
Tú eres de tu marido, de tu amo; yo no;
yo de nadie, o de todos, porque a todos, a
todos en mi limpio sentir y en mi pensar me doy.
Tú te rizas el pelo y te pintas; yo no;
a mí me riza el viento, a mí me pinta el sol.
Tú eres dama casera, resignada, sumisa,
atada a los prejuicios de los hombres; yo no;
que yo soy Rocinante corriendo desbocado
olfateando horizontes de justicia de Dios.
Tú en ti misma no mandas;
a ti todos te mandan; en ti mandan tu esposo, tus
padres, tus parientes, el cura, el modista,
el teatro, el casino, el auto,
las alhajas, el banquete, el champán, el cielo
y el infierno, y el qué dirán social.
En mí no, que en mí manda mi solo corazón,
mi solo pensamiento; quien manda en mí soy yo.
Tú, flor de aristocracia; y yo, la flor del pueblo.
Tú en ti lo tienes todo y a todos se
lo debes, mientras que yo, ni nada a nadie se la debo.
Tú, clavada al estático dividendo ancestral,
y yo, un uno en la cifra del divisor
social somos el duelo a muerte que se acerca fatal.
Cuando las multitudes corran alborotadas
dejando atrás cenizas de injusticias
quemadas, y cuando con la tea de las siete virtudes,
tras los siete pecados, corran las multitudes,
contra ti, y contra todo lo injusto
y lo inhumano, yo iré en medio de
ellas con la tea en la mano.

Julia de Burgos (Puerto Rico, 1914 – 1953)

miércoles, 7 de octubre de 2015

Luis Pales Matos. El reloj.

El reloj
Alexis Alemani
Óleo sobre tela
Valencia, España.

Con una incontrastable isocronía
canta el reloj las horas que transcurren,
y cual gnomos, por su armazonería,
como suspiros, rápidas, se escurren.

Quizá el tedio lo mata, y a porfía
las dos agujas del reloj, se aburren,
de estar marca que marca todo el día,
arcano idioma que ellas no discurren.

Mirado desde lejos, tiene aspecto
extraño y mitológico, de insecto
que ye correr la vida, indiferente;

y el péndulo, una lengua centelleante,
hiperbólicamente jadeante
que se mofa del tiempo eternamente.

Luis Pales Matos (Puerto Rico, 1898-1959)

jueves, 30 de julio de 2015

Julia de Burgos. Río Grande de Loíza.

Ser de pintura
José Manuel Darro
(basado en el poema Río Grande de Loíza de Julia Burgos)
Óleo sobre tela
España
http://issuu.com/jmdarro/docs/catalogo_jose_m._darro 

¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en mi espíritu
y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,
para buscar la fuente que te robó de niño
y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba,
para sentirte mío por un breve momento,
y esconderte del mundo, y en ti mismo esconderte,
y oír voces de asombro, en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra,
y busca de mis ansias el íntimo secreto;
confúndeme en el vuelo de mi ave fantasía,
y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!.. Mi manantial, mi río,
desde que alzóse al mundo el pétalo materno;
contigo se bajaron desde las rudas cuestas
a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;
y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida
prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;
y fui tuya mil veces, y en un bello romance
me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿Adónde te llevaste las aguas que bañaron
mis formas, en espiga del sol recién abierto?
¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo
algún fauno en la playa me estará poseyendo!

¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana
me estaré derramando para abrir surcos nuevos;
o si acaso, cansada de morder corazones,
me estaré congelando en cristales de hielo!

¡Río Grande de Loíza! Azul, Moreno, Rojo.
Espejo azul, caído pedazo azul del cielo;
desnuda carne blanca que se te vuelve negra
cada vez que la noche se te mete en el lecho;
roja franja de sangre, cuando baja la lluvia
a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río,
porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.
Muy señor río mío. Río hombre. Único hombre
que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande.
El más grande de todos nuestros llantos isleños,
si no fuera más grande el que de mi se sale
por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.

Julia de Burgos (Puerto Rico, 1914 – 1953)

miércoles, 15 de julio de 2015

Luis Lloréns Torres. A Puerto Rico.

La escuela del Maestro Rafael Cordero
Francisco Oller
Puerto Rico

a Tomás Carrión.

La América fue tuya. Fue tuya en la corona
embrujada de plumas del cacique Agüeybana,
que traía el misterio de una noche de siglos
y quemóse en el rayo de sol de una mañana.

El África fue tuya. Fue tuya en las esclavas
que el surco roturaron, al sol canicular.
Tenían la piel negra y España les dio un beso
y las volvió criollas de luz crepuscular.

También fue tuya España. Y fue San Juan la joya,
que aquella madre vieja y madre todavía,
prendió de tu recuerdo como un brillante al aire

sobre el aro de oro que ciñe la bahía.
¿Y el Yanki de alto cuerpo y alma infantil quizás?...
¡El Yanki no fue tuyo ni lo será jamás!

Luis Lloréns Torres (Puerto Rico, 1876 - 1944)

jueves, 1 de enero de 2015

Luis Pales Matos. Frontis.

Atenea junto a las musas. 
Óleo de Frans Floris.

Lector, vas a beber en una fuente,
donde al bajar el labio y la mirada,
encontrarás tu imagen retratada
en la seda de su onda transparente;

vas a beber el agua de un torrente
hecha de Todo y en resumen Nada,
que sabe de la estrella inmaculada
y de la sima negra y atrayente...

Ese es mi verso; profundiza un poco.
No compadezcas mi dolor, si loco
te lanza entre la sombra su saeta;

sigue, a tientas quizás: Jasón perdido,
y toparás al cabo sorprendido,
el vellocino de oro del poeta.


Luis Pales Matos (Puerto Rico, 1898-1959)