Pintura y poesía

Pintura y poesía

lunes, 6 de febrero de 2017

Charles Bukowski . El hombre de los bellos ojos.

N° 1 de la serie Espejos del Alma
Patricia Eugenia Vesga Sandoval (PAVES)
Óleo sobre lienzo
Colombia
pavespintura.blogspot.com

cuando éramos chicos
había una extraña casa
todas las cortinas estaban
siempre
bajas
y nunca oíamos voces
adentro
y el patio estaba lleno de cañas
y nos gustaba jugar en las cañas
a que éramos Tarzán
(aunque sin ninguna jane)
y había un estanque de peces
grande
lleno de los peces
más gordos que hubiéramos visto
y eran mansos
venían a la superficie del
aguay agarraban pedacitos
de pan
de nuestras manos.
nuestros padres nos habían
dicho:
¨no se acerquen a esa casa¨
así que, por supuesto,
lo hacíamos.

nos preguntábamos si alguien
vivía ahí.
las semanas pasaban y nunca
veíamos a nadie.

pero un día
escuchamos una voz
desde la casa
¨¡PUTA DE MIERDA!¨

era la voz de
un hombre.

entonces la puerta
de la cocina
se abrió de golpe
y un hombre salió.

tenía una botella de whisky
en la mano derecha
y más o menos 30 años.
un cigarrillo
colgaba
de su boca
y necesitaba afeitarse.
su pelo estaba
salvajemente revuelto
y andaba descalzo
en camiseta y pantalones.
pero sus ojos
eran
brillantes.
encandilaban
con su brillo
y nos dijo,
¨hey, caballeritos,
espero que están
pasando un buen rato¨.

entonces se rió
y volvió a la casa.

nosotros nos fuimos
de vuelta al patio de mis padres
y pensamos sobre eso.

nuestros padres,
decidimos,
nos querían alejar de ahí
porque no querían
que vieramos a un hombre
como ése, un hombre
fuerte y natural
con
bellos ojos.

nuestros padres
estaban avergonzados
porque ellos
no eran como ese hombre,
por eso nos querían
alejar de allí.
pero volvimos
a aquella casa
y a las cañas
y a los mansos peces.
volvimos muchas tardes
durante muchas
semanas
pero nunca
vimos
ni oímos
al hombre de nuevo.
las cortinas estaban
bajas
como siempre
y todo estaba quieto.

entonces un día
mientras volvíamos de la escuela
vimos la casa.

se había incendiado,
no quedaba nada,
solo unos cimientos negros
chamuscados y retorcidos
y fuimos al estanque
y no había agua
y los peces gordos y naranjas
estaban muertos ahí,
secándose.

volvimos al patio de mis padres
y hablamos sobre
eso.
y decidimos que
nuestros padres habían
quemado la casa,
y habían matado
a los peces
porque todo
era tan bello,
incluso el bosque
de cañas habían
quemado.
habían tenido miedo
del hombre
de los ojos
bellos.

y nosotros tuvimos miedo entonces
de que a lo largo de nuestras
vidas
cosas como ésa
sucedieran,
que nadie quisiera
que otro sea
fuerte
y bello,
que nunca lo permitirían,
y que
mucha gente
tendría
que morir.

Charles Bukowski (Estados Unidos, 1820 – 1994). 

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