Pintura y poesía

Pintura y poesía

domingo, 26 de marzo de 2017

Pedro Salinas. Suelo.

Desnudo (1978)
Claudio Bravo (Chile, 1936 - 2011)
Óleo sobre tela

Suelo. Nada más.
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
el mañana, la llave
—mañana— de lo eterno.
Suelo. Ni más ni menos,
Y que te baste con eso.

Pedro Salinas (España, 1891 – 1951).

sábado, 25 de marzo de 2017

Rosalía de Castro. Ya duermen en su tumba las pasiones.

Autorretrato como mártir (1630)
Artemisia Gentileschi
(Italia, 1593 – 1654)
Óleo sobre lienzo
Colección privada

Ya duermen en su tumba las pasiones
el sueño de la nada;
¿es, pues, locura del doliente espíritu,
o gusano que llevo en mis entrañas?
Yo solo sé que es un placer que duele,
que es un dolor que atormentado halaga,
llama que de la vida se alimenta,
mas sin la cual la vida se apagara.

Rosalía de Castro (España, 1837 – 1885).

viernes, 24 de marzo de 2017

Nicolás Guillén. Balada de los abuelos.

Balada de los dos abuelos (2002)
Gólgota (Agustín Calviño, Cuba, 1970)
Óleo sobre tela
Cuba

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Lanza con punta de hueso,
tambor de cuero y madera:
mi abuelo negro.
Gorguera en el cuello ancho,
gris armadura guerrera:
mi abuelo blanco.

Pie desnudo, torso pétreo
los de mi negro;
pupilas de vidrio antártico
las de mi blanco.

África de selvas húmedas
y de gordos gongos sordos…
—¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro).
Aguaprieta de caimanes,
verdes mañanas de cocos…
—¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco).
Oh velas de amargo viento,
galeón ardiendo en oro…
—¡Me muero!
(Dice mi abuelo negro.)
¡Oh costas de cuello virgen
engañadas de abalorios…!
—¡Me canso!
(Dice mi abuelo blanco.)
¡Oh puro sol repujado,
preso en el aro del trópico;
oh luna redonda y limpia
sobre el sueño de los monos!

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de cañas!
¡Qué látigo el del negrero!
Piedra de llanto y de sangre,
venas y ojos entreabiertos,
y madrugadas vacías,
y atardeceres de ingenio,
y una gran voz, fuerte voz,
despedazando el silencio.
¡Qué de barcos, qué de barcos,
qué de negros!

Sombras que sólo yo veo,
me escoltan mis dos abuelos.

Don Federico me grita
y Taita Facundo calla;
los dos en la noche sueñan
y andan, andan.
Yo los junto.

—¡Federico!
¡Facundo! Los dos se abrazan.
Los dos suspiran. Los dos
las fuertes cabezas alzan:
los dos del mismo tamaño,
bajo las estrellas altas;
los dos del mismo tamaño,
ansia negra y ansia blanca,
los dos del mismo tamaño,
gritan, sueñan, lloran, cantan.
Sueñan, lloran. Cantan.
Lloran, cantan.
¡Cantan!

Nicolás Guillén (Cuba, 1902 – 1989).

jueves, 23 de marzo de 2017

Wisława Szymborska. Las tres palabras más extrañas.

Silencio (1800)
Johann Heinrich Füssli (1741 - 1825)
Óleo sobre lienzo
Museo Kunsthaus, Zürich, Suiza

Cuando pronuncio la palabra Futuro
La primera sílaba pertenece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra Silencio,
Lo destruyo.

Cuando  pronuncio la Nada,
Creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Wisława Szymborska (Polonia, 1923 – 2012). 

miércoles, 22 de marzo de 2017

Derek Walcot. Los mariscadores de caracolas.

Luna
Fotografía - Instalación

Dado que la peluda ortiga, la bifurcada mandrágora y la maligna 
seta, la baba de sapo o el afilado y espinoso erizo 
son, por su naturaleza, venenosos, no deberíamos dudar de 
lo que murmuran haber visto con sus ojos de luna los mariscadores de 
caracolas.
¿Quién es este príncipe? ¿Qué yelmo lleva? 
Vemos volar alto a los rabihorcados carroñeros, cada vez más abundantes, 
vemos que nuestro aliento traza formas vacilantes, 
pero ¿qué es lo que le perturba en los empapados acantilados, 
mientras mira las estrellas insomne como el mar? 
¿Qué embozados rumores atraviesan el reino, 
ocultándose de las linternas de los vigilantes nocturnos en las calles mojadas?
Abofeteados por nuestros inquisidores, los mariscadores de caracolas sólo 
farfullan:
«Es como una concha soldada a la roca del mar, 
y no hay cuchillo que pueda desprenderla».

Los sutiles torturadores 
fingen creerlo. El moderno sermón del prelado 
muestra que no hay mal, tan sólo voluntad mal orientada, 
pero los ojos de los pescadores de caracolas son grises como ostras 
y la negra vela se desliza lentamente bajo su quilla musgosa.
«Es Abdón el usurpador, a cuyo corazón se adhiere el sapo.» 
«No hay nada bajo su yelmo salvo vuestro miedo». 
«Ha bebido las cuencas sorbidas de sus propios ojos, 
y escamosas garras aferran la empuñadura de su espada».
«¿Y reaparece una vez que habéis hecho la señal de la cruz?» 
«Sí. El escorpión de mar acude a su silbido como un perro». 
«Bajo su saliva ácida los buitres despliegan sus paraguas, 
y el mar reluce como su cota de malla a través de la niebla. 
Se aferra al cuello de este mundo y no hay forma de desprenderle». 
Cuando les damos caldo, y esto se prolonga durante noches, 
el más joven mira el vapor hasta que se enfría. 
«Si es Abdón el usurpador, ¿qué usurpará?» 
Se estremece. «Ojalá se le enfrenten plateadas legiones de serafines».

Les explicamos que es la luz de la luna amotinada sobre las olas, 
el espejismo de los pescadores, que tan sólo están enloquecidos 
por la sal en los cortes de las palmas de sus manos, pero todos creen 
que es Abdón, que lo que se yergue en el empapado rompeolas, 
haciendo temblar sus alas nervudas como un perro mojado, 
erecto como una pastinaca, es una manta, no el demonio; 
pero el más joven repite con voz inhumana 
por la afonía, como el cansino retirarse de las olas 
sobre la roca ulcerada por las caracolas: «Si no es él, ¿por 
qué entonces desgarran la luna las nubes de negro manto 
y ahogan su redondo grito como el de una loca?» 
Ojos salvajes como caracolas sobre la cuchara alzada.

Derek Walcott (Santa Lucía, 1030 - 2017).

martes, 21 de marzo de 2017

Gioconda Belli. Castillos de Arena.

Castillos de arena
Técnica mixta sobre madera
Venezuela

Por que no me dijiste que estabas construyendo 
ese castillo de arena? 

Hubiera sido tan hermoso 
poder entrar por su pequeña puerta, 
recorrer sus salados corredores, 
esperarte en los cuadros de conchas, 
hablándote desde el balcón 
con la boca llena de espuma blanca y transparente 
como mis palabras, 
esas palabras livianas que te digo, 
que no tienen mas que el peso 
del aire entre mis dientes. 

Es tan hermoso contemplar el mar. 

Hubiera sido tan hermoso el mar 
desde nuestro castillo de arena, 
relamiendo el tiempo 
con la ternura 
honda y profunda del agua, 
divagando sobre las historias que nos contaban 
cuando, niños, éramos un solo poro 
abierto a la naturaleza. 

Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena 
en la marea alta. 

Se ha llevado las torres, 
los fosos, 
la puertecita por donde hubiéramos pasado 
en la marea baja, 
cuando la realidad esta lejos 
y hay castillos de arena 
sobre la playa... 


Gioconda Belli (Nicaragua, 1948). 

lunes, 20 de marzo de 2017

Manuel Bandeira. El martillo.

El herrero
Gabriela García
Óleo sobre lienzo
Argentina

Las ruedas rechinan en la curva de los rieles
implacablemente.
Pero yo salvé de mi naufragio
los elementos más cotidianos.
Mi cuarto resume el pasado de todas las casas
    que habité.
En la noche
en el duro corazón de la ciudad
me siento protegido.
Desde el jardín del convento
viene el trinar de la coruja.
Dulce como arrullo de paloma.
Sé que mañana cuando despierte
oiré el martillo del herrero
golpear animoso su canción de certidumbres.


Manuel Bandeira (Brasil, 1866 – 1968). 

domingo, 19 de marzo de 2017

Miguel Ángel Asturias. Cantata.

Familia de Sololá
Humberto Garavito
Guatemala

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!

1954

Miguel Ángel Asturias (Guatemala 1899 – 1974). 

sábado, 18 de marzo de 2017

No vas a tener calor. Maysun Shukair.

Familia huyendo de la guerra
Nizam Ali Badr
Escultura de piedras

Lo has cortado
para tener calor
en tu invierno.
No señor,
no vas a tener calor,
porque las lágrimas de sus pájaros
han mojado toda la leña


Maysun Shukair (poeta siria refugiada en España).

viernes, 17 de marzo de 2017

María José Aldunate. Abismos.

Abismo
Óleo sobre tela
Colección privada
Francia

Hay algo que me abruma
algo volátil
que no puedo atrapar
que se queda
y se incrusta
en porciones de alma
en pedazos de vida.
Sobre la cornisa
me dibujo
y miro para abajo
deseando aquél abismo
y arriba hay tanto cielo
que me sacude tanto
que...
me corta las manos
Que ironía!
sentirlo todo entre mis dedos
y no poder llevármelo

a la boca.

María José Aldunate (Argentina, 1972). 

jueves, 16 de marzo de 2017

Paula Álvarez Carnero. Transparencias.



   
Calas
Bodypainter
Chile
Coloréame, si quieres.
Cubre de amarillo y bambú
la belleza inútil de mi espalda,
el vestido que se confunde
con la métrica silenciosa de los pasillos,
este desorden de polillas y macetas.
Si cambias mis zapatos desafinados
por una palangana de peces rojos
podrás unir a lápiz mate
los puntos que perfilan
mi jardín de duelos y verbenas.
Seré durante una madrugada
tu aspirante al azul.
Píntame con tinta invisible,
cosméticos o tierra dormida,
pero, en el descuido de una teja,
vendrá la lluvia angulosa
a convertirme en blanco
y será un desagüe
y su léxico de pétalos oxidados
los que dibujen mi silueta final.

Paula Álvarez Carnero (España, 1973).