Pintura y poesía

Pintura y poesía

sábado, 24 de diciembre de 2016

Aquiles Nazoa. Mi papá y mi mamá.

Remontando la luna
Pilar Sala
Acrílico Sobre lienzo
Argentina

Mi papá era Simbad el marino
Y un tren
Y un caballo blanco de general
Y un cinturón con hebilla de plata
Mi papá es cazador y el tuyo no.
Mi papá me trajo del bosque
Una mariposa verde azul mar
Y un arco iris chiquito
Que encontró desnudo en el fondo del río
Mi papá, mi papá….
La voz de mi papá
Es como el viento entre los pinos.

Mi mamá es alta y alta como la luna
Y la luna tiene una cofia como mi mamá
Mi mamá me pone todas las noches
Un ángel de azúcar cande
Bajo la almohada
Todas las mañanitas mi mamá
Suelta un pajarito azul
Que tiene escondido entre sus manos 
Mi mamá canta bajito
Como la lluvia menor
Sobre las hojas
Y como la maquina de coser.
Mi papá tiene un barco de vela.

Aquiles Nazoa (Venezuela, 1920 – 1976)

viernes, 23 de diciembre de 2016

Charles Bukowski. Poema navideño para un hombre encarcelado.

Los presos palestinos tejen fibras de luz y esperanzas
محمد سباعنة Mohammad Saba'aneh, (Janin, Palestina, 1978)

hola Bill Abbott:
me parece muy valioso que distribuyas mis libros
allá en la cárcel, mis poemas y cuentos.
si puedo aligerar la carga de algunos de los tipos con
mis libros, bárbaro.
pero la literatura, sabes, es difícil de asimilar
para el hombre ordinario (y para el extraordinario también);
a mí no me gusta la mayoría de la poesía, por ejemplo,
por eso escribo la mía de la manera que me gustaría leerla.

la poesía pareciera que se está volviendo mejor, más
humana,
la claridad del lenguaje tiene algo que
ver con eso (w. c. williams vino y le pidió
a todos que aclararan el lenguaje)
luego
vine yo.

pero escribir es una cosa, y la vida
otra, pareciera
que hemos mejorado la escritura un poquito
pero la vida (nuestra y ajena)
no pareciera estar mejorando gran
cosa.

quizás si escribiéramos lo suficientemente bien
y viviéramos un poco mejor
la vida mejoraría un poquito
como para que no dé vergüenza.
quizás los artistas no han sido lo suficientemente
poderosos,
¿quizás los políticos, los generales, los jueces, los
curas, la policía, los cafiolos, los hombres de negocios han sido demasiado
fuertes? no me
gusta esa idea
pero cuando miro a nuestros pálidos y preciosos artistas,
actuales y pasados, me parece que es
posible que sí.

(a la gente no le gusta cuando hablo así.
Chinaski, cortala, dicen,
no sos tan grandioso.
pero
carajo, no estoy hablando acerca de ser
grandioso.)

lo que estoy diciendo es
que el arte no ha mejorado la vida como
debería, ¿quizás porque ha sido algo demasiado
privado? y a pesar del hecho que los viejos poetas
y los nuevos poetas y yo
hemos tenido todos problemas idénticos o parecidos
con:
las mujeres
el gobierno
Dios
el amor
el odio
la indigencia
la esclavitud
el insomnio
la deportación
el clima
las esposas, y así
sucesivamente.

ahora me escribís
que al hombre de la celda de al lado tuyo
no le gusta mi puntuación
como pongo las comas (especialmente)
y también la manera en que divago
para decir algo con precisión.
ah, él no se da cuenta de la intención
la cual es
liberar, humanizar, relajar
y aún así hacerla tan real como sea posible
a la palabra en la página. la palabra debe ser como
la manteca o la palta o
el churrasco o los biscochitos calientes, o los anillos de cebolla o
cualquier otra cosa que sea realmente
necesaria. debería ser casi
posible que agarres las palabras y
te las comas.

(debe de haber algún vivo en alguna parte
por allí
que dirá
si es que lee alguna vez esto:
"¡Chinaski, si quisiera una cena voy y
la pido!")

como sea
un artista puede divagar y aún así mantener
la forma esencial. Dostoievski lo hacía. él
normalmente contaba 3 o 4 historias marginales
mientras contaba la que era
central (en sus novelas, claro está).
Bach nos enseñó como poner una melodía encima de
otra y otra melodía encima de
esa y
Mahler divagaba más que ninguno que yo conozca
y yo encuentro gran significado
en su pretendida falta de forma.
no dejes que los chicos de la forma y la regla
como el tipo de la celda contigua
te las pongan encima tuyo. sólo
dale un ejemplar de Time o Newsweek
y estará feliz.

pero no estoy defendiendo mi obra (ni de vos ni de él)
estoy defendiendo mi derecho a hacerla de la manera
que me hace sentir mejor.
siempre pienso que si un escritor se aburre con su obra
el lector va a
aburrirse también.

y no creo en la
perfección, creo en mantener los
intestinos libres
por lo que coincido con los que me critican
cuando dicen que lo que escribo es un montón de mierda.

estás condenado a 19 años y 1/2
yo vengo escribiendo desde casi 40.
seguimos adelante con nuestras cosas.
seguimos adelante con nuestras vidas.
a veces escribimos mal
o a veces vivimos mal.
todos tenemos malos días
y noches.

a ese tipo de la celda al lado de la tuya debería mandarle
Las Obras Selectas de Robert Browning para Navidad,
eso le daría la forma que él está buscando
pero necesito la guita para el hipódromo,
Santa Anita abre el
26, así que dale un ejemplar de Newsweek
(los muertos no tienen futuro, ni pasado, ni presente,
sólo se preocupan por las comas)
y ¿puse adecuadamente las comas
aquí,
Abbott?
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Charles Bukowski (Estados Unidos, 1820 – 1994).

viernes, 16 de diciembre de 2016

Elicura Chihuailaf Nahuelpán. Círculo.

Madre Luna
Loreto Pérez

Somos aprendices
en este mundo de lo visible
e ignorantes de la energía
que nos habita y nos mueve
y prosigue
invisible
su viaje en un círculo
que se abre y se cierra
en dos puntos que lo unen
Su origen y reencuentro
en el Azul

Elicura Chihuailaf Nahuelpán (Chile, Quechurewe, 1952)

jueves, 15 de diciembre de 2016

Rafael Alberti. A Niebla, mi perro.

El hombre de la sombrilla, retrato de Victor Jacquemont (1868 - 1869)
Paul Monet (Francia, 1840 - 1926)
Óleo sobre lienzo
Museo Kunsthaus Zürich, Zúrich, Suiza.

«Niebla», tú no comprendes: lo cantan tus orejas, 
el tabaco inocente, tonto, de tu mirada, 
los largos resplandores que por el monte dejas, 
al saltar, rayo tierno de brizna despeinada. 
Mira esos perros turbios, huérfanos, reservados, 
que de improviso surgen de las rotas neblinas, 
arrastrar en sus tímidos pasos desorientados 
todo el terror reciente de su casa en ruinas. 
A pesar de esos coches fugaces, sin cortejo, 
que transportan la muerte en un cajón desnudo; 
de ese niño que observa lo mismo que un festejo 
la batalla en el aire, que asesinarle pudo; 
a pesar del mejor compañero perdido, 
de mi más que tristísima familia que no entiende 
lo que yo más quisiera que hubiera comprendido, 
y a pesar del amigo que deserta y nos vende; 
«Niebla», mi camarada, 
aunque tú no lo sabes, nos queda todavía, 
en medio de esta heroica pena bombardeada, 
la fe, que es alegría, alegría, alegría. 


Rafael Alberti (España, 1902 – 1999). 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Roberto Bolaño. La suerte.

Arrastrado por los sueños
Jaime Mastranzo Ortega
Acuarela sobre papel
http://mastranzo.artelista.com/

Él venía de una semana de trabajo en el campo 
en casa de un hijo de puta y era diciembre o enero,
no lo recuerdo, pero hacía frío y al llegar a Barcelona la nieve
comenzó a caer y él tomó el metro y llegó hasta la esquina
de la casa de su amiga y la llamó por teléfono para que
bajara y viera la nieve. Una noche hermosa, sin duda,
y su amiga lo invitó a tomar café y luego hicieron el amor
y conversaron y mucho después él se quedó dormido y soñó
que llegaba a una casa en el campo y caía la nieve
detrás de la casa, detrás de las montañas, caía la nieve
y él se encontraba atrapado en el valle y llamaba por teléfono
a su amiga y la voz fría (¡fría pero amable!) le decía
que de ese hoyo inmaculado no salía ni el más valiente
a menos que tuviera mucha suerte.



Roberto Bolaño (Chile, 1953 – 2003).

martes, 13 de diciembre de 2016

Charles Bukowski. A la puta que se llevó mis poemas.

Mujer subiéndose las medias (1894)
Henri de Toulouse-Lautrec (Francia, 1864 - 1901)
Óleo sobre cartón
Museo de Orsay, París, Francia.


Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!

¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.

No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.

Charles Bukowski (Estados Unidos, 1820 – 1994). 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Rosalía de Castro. Campanas de Bastabales.

El campanario de Iván El Grande (1915)
Aristarkh Lentulov (Rusia, 1882 - 1943)
Óleo sobre lienzo
Galería Estatal Tretiakov, Moscú, Federación Rusa.

Campanas de Bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.
Campanas de Bastabales,
cuando os oigo tocar,
me muero de añoranzas.
I
I
Cando vos oio tocar,
campaniñas, campaniñas,
sin querer torno a chorar.

Cando de lonxe vos oio
penso que por min chamades
e das entrañas me doio.

Dóiome de dór ferida,
que antes tiña vida enteira
e hoxe teño media vida.

só media me deixaron
os que de aló me trouxeron,
os que de aló me roubaron.

Non me roubaron, traidores,
¡ai!, uns amores toliños,
¡ai!, uns toliños amores.

Que os amores xa fuxiron,
as soidades viñeron...
de pena me consumiron.
Cuando os oigo tocar,
campanitas, campanitas,
sin querer vuelvo a llorar.

Cuando de lejos os oigo
pienso que por mí llamáis
y de las entrañas me duelo.

Me duelo de dolor herida,
que antes tenía vida entera
y hoy tengo media vida.

Sólo media me dejaron
los que de allá me trajeron,
los que de allá me robaron.

No me robaron, traidores,
¡ay!, unos amores locos,
¡ay!, unos locos amores.

Que los amores ya huyeron,
las soledades vinieron...
de pena me consumieron.
II
II
Aló pola mañanciña
subo enriba dos outeiros
lixeiriña, lixeiriña.

Como unha craba lixeira,
para oir das campaniñas
a batalada primeira.

A primeira da alborada
que me traen os airiños
por me ver máis consolada.

Por me ver menos chorosa,
nas suas alas ma traen
rebuldeira e queixumbrosa.

Queixumbrosa e retembrando
por antre verde espesura,
por antre verde arborado.

E pola verde pradeira,
por riba da veiga llana,
rebuldeira e rebuldeira.
Allá por la mañanita
subo sobre los oteros
ligerita, ligerita.

Como una cabra ligera
para oir de las campanas
la campanada primera.

La primera de la alborada
que me traen los aires
por verme más consolada.

Por verme menos llorosa,
en sus alas me la traen
retozona y quejumbrosa.

Quejumbrosa y temblando
entre la verde espesura,
entre la verde arboleda.

Y por la verde pradera,
sobre la vega llana,
juguetona y juguetona.
III
III
Paseniño, paseniño
vou pola tarde calada
de Bastabales camiño.

Camiño do meu contento;
i en tanto o sol non se esconde
nunha pedriña me sento.

E sentada estou mirando
como a lua vai saíndo,
como o sol se vai deitando.

Cal se deita, cal se esconde
mentras tanto corre a lua
sin saberse para donde.

Para donde vai tan soia
sin que aos tristes que a miramos
nin nos fale nin nos oia.

Que si oira e nos falara,
moitas cousas lle dixera,
moitas cousas lle contara.
Despacito, despacito
voy por la tarde callada
de Bastabales camino.

Camino de mi contento;
y en tanto el sol no se esconde
en una piedrita me siento.

y sentada estoy mirando
como la luna va saliendo,
como el sol se va poniendo.

Cual se acuesta, cual se esconde
mientras tanto corre la luna
sin saberse para dónde.

Para dónde va tan sola
sin que a los tristes que la miramos
ni nos hable ni nos oiga

Que si oyera y nos hablara
muchas cosas le dijera,
muchas cosas le contara.
IV
IV
Cada estrela, o seu diamante;
cada nube, branca pruma;
triste a lúa marcha diante.

Diante marcha crarexando
veigas, prados, montes, ríos,
onde o día vai faltando.

Falta o día e noite escura
baixa, baixa, pouco a pouco,
por montañas de verdura.

De verdor e de follaxe,
salpicada de fontiñas
baixo a sombra do ramaxe.

Do ramaxe donde cantan
paxariños piadores,
que ca aurora se levantan.

Que ca noite se adormecen
para que canten os grilos
que cas sombras aparecen.
Cada estrella, su diamante;
cada nube, blanca pluma;
triste la luna marcha delante.

Delante marcha clareando
vegas, prados, montes ríos,
donde el día va faltando

Falta el día y noche oscura
baja, baja, poco a poco,
por montañas de verdor.

De verdor y de follaje,
salpicada de fuentecillas
bajo la sombra del ramaje.

Del ramaje donde cantan
pajarillos piadores,
que con la aurora se levantan.

Que con la noche se adormecen
para que canten los grillos
que con las sombras aparecen.
V
V
Corre o vento, o río pasa.
Corren nubes, nubes corren
camiño da miña casa.

Miña casa, meu abrigo,
vanse todos, eu me quedo
sin compaña nin amigo.

Eu me quedo contemprando
as laradas das casiñas
por quen vivo sospirando.



Ven a noite..., morre o día,
as campanas tocan lonxe
o tocar do Ave María.

Elas tocan pra que rece;
eu non rezo que os saloucos
afogándome parece
que por mín tén que rezar.

Campanas de bastabales,
cando vos oio tocar,
mórrome de soidades.
Corre el viento, el río pasa.
Corren nubes, nubes corren
camino de mi casa.

Mi casa, mi abrigo,
se van todos, yo me quedo
sin compañía ni amigo.

Yo me quedo contemplando
las llamas del hogar en las casitas
por las que vivo suspirando.



Viene la noche..., muere el día,
las campanas tocan lejos
las notas del Ave María.

Ellas tocan para que rece;
yo no rezo que los sollozos
ahogándome parece
que por mi tienen que rezar.

Campanas de Bastabales
cando os oigo tocar,
me muero de añoranzas.
de Cantares Gallegos, 1863.

Rosalía de Castro (España, 1887 – 1885).



domingo, 11 de diciembre de 2016

Duo Duo (Li Shizheng) 多多. La luz de Vermeer.

La joven de la perla 
(Muchacha con turbante, La Mona Lisa holandesa o La Mona Lisa del norte)
Johannes Vermeer (Países Bajos, 1632 – 1675)
Óleo sobre tela
Galería Real de Pinturas Mauritshuis, La Haya, Países Bajos.

El polvo bajo la luz cae de poco en poco
para ser pesado, en proporción budista,
contra el peso extra de los significados
que hay después del polvo.
Al ser tocada por la niña
de ojos dorados, cada perla
lleva consigo pequeños rayos de luz
y de los rayos se extraen números,
números que aprenden a cantar… ¿cuándo
y cómo podrán ellos alcanzar la luz de Vermeer?
Lo que no se sabe, lo no dicho,
es el extremo de la belleza.

Duo Duo (Li Shizheng) 多多 (China, 1951). 

sábado, 10 de diciembre de 2016

Juan Ramón Jiménez. Estoy midiéndome con Dios.

Salida del Sol con barco entre acantilados (1840 - 1845)
William Turner (Reino Unido, 1775 - 1851)
Óleo sobre lienzo
Museo nacional de Arte Moderno (TATE), Londres, Reino Unido.

     Enmedio de la mar, un barco, éste, mide, corta, precisa, sitúa, relaciona su conciencia, la mía, dios. 
No vamos por la mar (yo solo con el barco, mientras los otros duermen) vamos por tu conciencia, que es ahora redonda, gris, lluviosa, acojedora como yo mismo, dios ahora, en esta hora. 

     Esta es la noche igual a aquella de mi partida, la de la pureza del mar, mar de igual ola, aquella de la puerta de la luna a la que se llegaba por su propia estela, luna velada hoy por la cortina de tu lluvia. Vamos, dios, por conciencia de agua total en hilos de arpa de alta música con acompañamiento de honda densidad moral. 

     Y, en medio de la mar, tu jeometría surje de pronto, te sitúa, corta, mide, precisa, relaciona conmigo y en tu barco que vijilo; barco que parte en tres mi vida: una vida en el este, otra en el sur, 'otra en el norte; y yo sereno enmedio de la mar de oeste, lleno de amor, el centro de rosa de las lluvias del amor. Lleno de amor, el mío, un barco y yo, el amor enmedio del amor, de tanto amor que necesita el mar para medirse, dios. Y enmedio de la mar yo estoy midiéndote, enmedio de la mar y en este barco, éste, estoy midiéndome contigo, dios. 

De "35 poemas del mar"

Juan Ramón Jiménez (España, 1881, 1958). 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Violeta Parra. Gracias a la vida.

Henry Vitor
(Minas Gerais, Brasil, 1939)
http://www.henryvitor.com.br/

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Violeta Parra (Chile, 1917 – 1967). 

jueves, 8 de diciembre de 2016

José Asunción Silva. Nocturno III.

Sombra y oscuridad. El atardecer del diluvio. (1843)
Joseph Mallord William Turner (Reino Unido, 1775 - 1851)
Óleo sobre lienzo
Galería Nacional de Arte (Tate), Londres, Reino Unido.

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas, Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lángida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!


Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada…

Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!…

José Asunción Silva (Colombia, 1865 – 1896).