Pintura y poesía

Pintura y poesía

lunes, 9 de enero de 2017

Joseph Rudyard Kipling. If (Si). Traducciones de Juana de Ibarbourou y Efrén Rebolledo.

El pobre agradecido (1894)
Henry Ossawa Tanner (Estados Unidos, 1859 - 1937)
Óleo sobre lienzo
Colección privada

If

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or, being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise;

If you can dream—and not make dreams your master;
If you can think—and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build 'em up with wornout tools;

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on";

If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings—nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run
Yours is the Earth and everything that's in it,
And—which is more—you'll be a Man my son!

1895


Traducción de Juana de Ibarbourou

Si

Si 
puedes conservar tu calma en la borrasca 
cuando todos te acusen: ¡Eres tú el turbador! 
Si cuando de ti duden, puedes confiar en ti 
disculpando magnánimo el exaltado error; 
si puedes esperar sin cansarte en la espera 
y perdonas la injuria y en ella no te manchas. 
Y si eres odiado te acorazas de amor 
sin ficticia dulzura y sin palabras vanas; 


Si 
romántico sueñas y tus sueños dominas; 
si piensas y no tienes vanidad de pensar ; 
si puedes cara a cara mirar éxito y ruina 
y en la prueba vencerlos a los dos por igual; 
si malvados falsean tus conceptos más justos 
y sufres esa carga con serena humildad, 
o si ves destruido cuanto tu edificaste 
y de nuevo comienzas tu torre a levantar; 


Si 
medida riqueza o brillante fortuna 
a cara o cruz te juegas de un golpe, sin temor; 
y las pierdes impávido retornando al principio 
sin inútiles quejas ni cobarde clamor; 
si corazón y nervios y músculos y empeño 
pones al servicio del supremo ideal 
y soportas la prueba ya sin clara esperanza 
dando ejemplo de terca y ardiente voluntad; 

Si 
pulsas muchedumbres y conservas intacta 
tu virtud; si ni reyes rebajan tu altivez; 
si no pueden herirte amigos ni enemigos 
si mesurado eres de todos un sostén; 
si tu puedes llenar el minuto implacable 
con el valor auténtico de sesenta segundos : 
Es que eres un hombre totalmente, hijo mío. 
Y tuya ya la tierra, tuyo ya todo el mundo.


Traducción de Efrén Rebolledo

Si

Si puedes estar firme cuando en tu derredor
todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza;
si cuando dudan todos, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza;
si puedes esperar y a tu afán poner brida,
o blanco de mentiras esgrimir la verdad,
o siendo odiado al odio no dejarle cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad;
Si sueñas pero el sueño no se vuelve tu rey:
si piensas y el pensar no mengua tus ardores;
si el triunfo o el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo, como a dos impostores:
si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados,
o mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados...
...si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlos cuando en ti todo flaquea
menos la voluntad que te dice: "Adelante";
Si entre la turba das a la virtud abrigo;
si, marchando con reyes del orgullo has triunfado;
si no pueden herirte ni amigo ni enemigo;
si eres bueno con todos, pero no demasiado,
si puedes llenar los preciosos minutos
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y todos sus codiciados frutos,
y lo que más importa: ¡serás hombre, hijo mío!

Joseph Rudyard Kipling (Reino Unido, 1865 – 1936).

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