Pintura y poesía

Pintura y poesía

domingo, 31 de enero de 2016

Alejandro López Andrada. Siluetas femeninas.

Mujeres tribales
Amrita Sher-Gil
Óleo sobre lienzo
India

Las mujeres más tristes llevan mirlos 
dentro del corazón,
tocan el aire
cercadas por la muerte;
cruzan raudas,
bajo la sombra gris de los castaños.
La más anciana de ellas
se detiene,
nos mira brevemente, como un árbol
doblado por la lluvia,
nos esquiva,
nerviosamente, y sigue caminando.

(de El vuelo de la bruma, 2005)

Alejandro López Andrada (España, 1957)

sábado, 30 de enero de 2016

Nicanor Parra. Estimados alumnos.

Pareja
Gómez Hassan Hassan, Manuel (1924-)

Oleo sobre tela
Pincacoteca Universidad de Concepción, Concepción, Chile


adiós estimados alumnos
y ahora a defender los últimos cisnes de cuello negro
que van quedando en este país
a patadas 
.............. a combos 
.............................. a lo que venga: 
la poesía nos dará las gracias
otra medida revolucionaria
perdonar todos los delitos de amor
y viviremos mucho + felices
amnistía sexual
amor amor amor amor amor
y x favor que no se formen parejas
en la pareja hay sólo derrota

Nicanor Parra (Chile, 1904)

viernes, 29 de enero de 2016

Carles Hac Mor. Esgrima.

Muerte
Teodors Ūders
Museo Nacional de Arte, Riga, Letonia

L’art i la poesia maten
la informació, que mata
la poesia, la qual és
morta per l’art, mort al seu torn
pel crític; i l’apuntador,
l’historiador, mentrestant,
ha estat occit per la Història
al carrer, davant un museu,
i enterrat a la biblioteca, taca, toca i mata!

Esgrima

El arte y la poesía matan
la información, que mata
la poesía, la cual es
muerta por el arte, muerto a su vez
por el crítico; y el apuntador,
el historiador, mientras tanto,
ha sido asesinado por la Historia
en la calle, frente a un museo,
y enterrado en la biblioteca, mancha, toca y mata!

Carles Hac Mor (Cataluña, España, 1940 – 2016)

jueves, 28 de enero de 2016

Alberto Blanco. Un buen poema.

Una niña leyendo
Johann Georg Meyer
Óleo sobre lienzo
Museo de Arte de Milwaukee , Estados Unidos.

A Wislawa Szymborska

Un buen poema
debe tener la fuerza suficiente
para aguantar de todo:
Ediciones caseras,
malas traducciones,
errores de ortografía, erratas,
machetazos a caballo de espadas,
cartas de amor,
bibliotecas olvidadas,
programas de televisión,
películas de arte,
películas de las otras,
ironías de la vida,
correcciones de última hora,
internet,
manifiestos,
revoluciones,
malos gobiernos,
conversaciones de café,
confesiones de media noche,
días con sol, días nublados,
buenas críticas,
malas críticas,
cero críticas.

Un buen poema
debe ser lo suficientemente fuerte
como para soportar
interpretaciones abusivas,
cursos escolares, tesis,
musicalizaciones,
antologías,
presentaciones,
lecturas colectivas,
homenajes, plagios,
epígrafes, dedicatorias,
obras completas.

Alberto Blanco (México, 1951)

miércoles, 27 de enero de 2016

Ángela Figuera Aymerich. Mujer de barro.

Mujer embarazada
Frans Koppelaar
Óleo sobre tela
Ámsterdam, Países Bajos.

Mujer de barro soy, mujer de barro:
pero el amor me floreció el regazo.

Mujer
¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
me llamaron poetas, flor; perfume!

Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
Me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en mí: no soy el agua.
Árboles de la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, cálido camino
para el fluir eterno de la especie.

Ángela Figuera Aymerich (España, 1902 - 1984)

martes, 26 de enero de 2016

Jaime Gil de Biedma. Contra Jaime Gil de Biedma.

Figura tumbada en espejo
Francis Bacon
Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes de Bilbao, España.

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Jaime Gil de Biedma (España 1929 – 1990)

lunes, 25 de enero de 2016

Paul Durcan. Felicity in Turin (Felicidad en Turín).

En la cama
Henri de Tolouse-Lautrec
Óleo sobre cartulina
Museo de Orsay, París, Francia.


Felicity in Turin

We met in the Valentino in Turin
And travelled through Italy by train,
Sleeping together.
I do not mean having sex.
I mean sleeping together.
Of which sexuality is,
And is not, a part.

It is this sleeping together
That is sacred to me.
This yawning together.
You can have sex with anyone
But with whom can you sleep ?

I hate you
Because having slept with me
You left me.
Felicidad en Turín

Nos encontramos en el Valentino en Turín
Y viajamos a través de Italia por tren
Para dormir juntos,
No quiero decir tener sexo
Quiero decir dormir juntos.
De lo cual la sexualidad es
Y no es, una parte.

Este dormir juntos
Es sagrado para mí
Este bostezar juntos
Tú puedes tener sexo con cualquiera
¿Pero con quién puedes dormir?

Te odio
Porque habiendo dormido conmigo
Me dejaste.


 Paul Durcan (Irlanda, 1944)

domingo, 24 de enero de 2016

Silvia Long-Ohni. A un crisantemo.

Jarrón con crisantemos
Pierre Auguste Renoir
Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes de Ruan, Francia.

A esta pausa me obliga un crisantemo
burilado de luz por mano agraria
y me detiene el paso, me suspende
en su ser que asoleado resplandece.

No advertí nunca antes que la Pacha
diera a luz tanta luz de crisantemo
ni que su vientre de arcanas epopeyas
de plena oscuridad lanzara un rayo.

A esta pausa me obliga un crisantemo
y llego tarde al banco, me confisco
este tiempo robado a la rutina
mientras suenan motores y bocinas
y pasan piernas que ya no se detienen.

¿En qué pensaba dios cuando lo hizo
en la justa cintura de la tierra,
prueba de numeroso amor, de todo
lo que explica tu ser dedal de oro?

Y me sucede a veces que al descuido
me obliga a cierta pausa un crisantemo,
un lapacho, un gorrión, una llovizna
que en la ciudad cautiva del cemento
se amilagra ante mí como una ofrenda
que otros ojos ignoran. Viven muertos.

Silvia Long-Ohni (Argentina)

sábado, 23 de enero de 2016

Rafael Guillén. Tengo marcado un nombre...

La reproducción prohibida
René Magritte
Óleo sobre lienzo
Museo Boymans Van Beuningen, Róterdam, Países Bajos.

Tengo marcado un nombre 
no sé por quién, ni donde. Tengo un número 
como deben tenerlo las plantas y los pájaros. 
Me llaman y respondo. 
Me vuelven a llamar desde una cima, 
debajo de una roca, en un bosque desierto. 
Me vuelvan a llamar desde una iglesia, 
desde una sobremesa familiar, desde un amigo. 
Me vuelven a llamar desde una tumba.

Sé que pude ser ciervo, 
o pude ser encina, o no pasar de tierra.

Para decir: ya voy, tengo una voz concreta 
que no me sé escuchar porque no es mía. 
Parte de mí y se esconde, 
aunque presiento que después de todo 
he de volver a verla.

Es fácil responder, 
A veces solo basta mirar o ser mirado 
o sentirse sabido de memoria. 
Puede ser suficiente 
abrir los ojos, extender los brazos 
y decir: aquí estoy.

Contestar es vivir. Basta gritar: ¡alerta! 
La muerte debe ser 
la primera llamada incontestable.

Rafael Guillén (España, 1933)

viernes, 22 de enero de 2016

Rubén Darío. A Goya.

Autorretrato hacia 1769 - 1773
Francisco de Goya
Óleo sobre lienzo
Colección privada

Rubén Darío (Nicaragua, 1867 - 1916)

jueves, 21 de enero de 2016

Paul Verlaine. Écoutez la chanson bien douce... (Escuchad la dulce canción...)

Muchacha española tocando la guitarra
Pierre Auguste Renoir
Óleo sobre tela
Galería Nacional de Arte, Washington, Estados Unidos.

Écoutez la chanson bien douce...

Écoutez la chanson bien douce
Qui ne pleure que pour vous plaire.
Elle est discrète, elle est légère :
Un frisson d'eau sur de la mousse !

La voix vous fut connue (et chère ?)
Mais à présent elle est voilée
Comme une veuve désolée,
Pourtant comme elle encore fière,

Et dans les longs plis de son voile
Qui palpite aux brises d'automne,
Cache et montre au cœur qui s'étonne
La vérité comme une étoile.

Elle dit, la voix reconnue,
Que la bonté c'est notre vie,
Que de la haine et de l'envie
Rien ne reste, la mort venue.

Elle parle aussi de la gloire
D’être simple sans plus attendre,
Et de noces d’or et du tendre
Bonheur d’une paix sans victoire.

Accueillez la voix qui persiste
Dans son naïf épithalame
Allez, rien n'est meilleur à l'âme
Que de faire une âme moins triste !

Elle est en peine et de passage
L'âme qui souffre sans colère,
Et comme sa morale est claire !...
Écoutez la chanson bien sage.


Escuchad la dulce canción...

Escuchad la dulce canción
Que llora para agradaros.
Es discreta, es ligera:
Con temblor de agua sobre el césped.

La voz os es conocida (¡y amada!)
Pero ahora está velada,
Como una triste viuda,
Pero aún conserva su altivez,

Y en los amplios pliegues de su velo
Que palpita a las brisas de otoño,
Oculta y muestra al corazón maravillado
La verdad como una estrella.

Y dice, la conocida voz, 
Que la bondad es nuestra vida,
Y que de la envidia y del odio
Nada queda cuando llega la muerte.

Habla también de la gloria
De ser humilde y sencillo,
Y de las bodas de oro y de la tierna
Felicidad de una paz sin victoria.

Acoged la voz que persiste
En su ingenuo epitalamio.
Nada es mejor para el alma
Que hacer un alma menos triste.

Como está en pena y de paso,
El alma que sufre sin cólera,
Tiene una moral tan clara...
Escuchad la sabia canción.

Traducción de Manuel Machado

Paul Verlaine (Francia, 1844 – 1896)